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Cuidado con tu hígado, él también tiene un límite

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Tu hígado es como un pollo asado, bueno, al menos en términos de peso y medida, por lo demás es completamente distinto. Recibe el 25% de la sangre que bombea el corazón (más de medio litro por minuto) y cada día pone en marcha la bilis necesaria para disolver la grasa. Sin ello te sería imposible digerir la comida o procesar las grasas de tu cuerpo.

Y no sólo eso, tu sangre estaría llena de aguas residuales y tu nivel de colesterol se cargaría los sensibles aparatos de medición que hay en los laboratorios. Y aún así, el hígado no tiene el reconocimiento del corazón o el riñón. Excepto cuando algo no funciona.

Como la mayoría de los hombres, seguramente lo dañas a diario y ni siquiera lo sabes. ¿Bebes? ¿Te hinchas a fármacos con cada pequeo dolor o molestia?. Todo esto no es más que una guerra química contra este órgano tan importante de tu cuerpo. Así que lo mejor es que sigas estos consejos antes de que sea demasiado tarde.

Es importante que controles el número de copas, quizá no seas consciente que ocho copas no son tantas y que al día siguiente no estás tan mal. Pues querido amido, estás muy equivocado. El "filtro de cerveza" de tu cuerpo se hincha con glóbulos de grasa y entonces se vuelve amarillo. Esto puede desarrollarse literalmente de la noche a la mañana, así que deja que descanse unos días y aplaza esa juerga que tienes el día siguiente a la resaca.

Cuidado con el Gelocatil, cada vez que tomas paracetamol (el ingrediente activo del Gelocatil o Eferalgan) se libera otro derivado dañino. Tu cuerpo puede soportar pequeñas cantidades de esa sustancia, pero grandes dosis de una sola vez empiezan a destruir las células del hígado. Si necesitas tomar algo para ese dolor de la cabeza producido por la resaca mejor que sea ibuprofeno.

No está de más un poco de ejercicio al día, una pequeña sesión de footing o un paseo andando de una hora es perfecto para mantenerse en forma y que tu hígado también lo esté. Beber agua mineral en abundancia y tomar fruta y verdura.

Luego, lo más importante es hacerse un chequeo exhaustivo, al menos una vez al año, los resultados de la analítica reflejarán cualquier anomalía en tu organismo, es una manera de prevenir posibles enfermedades como la hepatitis B o la C, la más peligrosa.

Así que ten en cuenta que todos los órganos tienen un límite y que sólo estarán sanos hasta la vejez si los cuidas desde un principio, quién si no será el encargado de limpiarte la sangre, o quemar las grasas que te sobran, ¿necesitas más motivos para tratarlo bien?.

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