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Y tú, ¿sabes preparar el gin tonic perfecto?

Y tú, ¿sabes preparar el gin tonic perfecto?
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La ginebra con tónica es una bebida de tradición, lleva toda la vida preparándose. Sin embargo, en los últimos dos años hemos observado una tendencia sibarita en la que todo el mundo parece conocer el secreto de un buen gin tonic. Tranquilos, aquí no os vamos a decir cómo preparar una ensalada en copa de balón con un chorro de ginebra, tampoco os vamos a pedir que añadáis ingredientes más difíciles de conseguir que la sangre de unicornio.

Lo que queremos es aconsejarte sobre cómo preparar un buen gin tonic, combinando los sabores de una forma simple. Porque en gin tonics, como en el mundo de la moda, menos es siempre más.

Hoy abogamos por la tradición y la sencillez, porque sabemos que no eres Tom Cruise en Cocktail pero que tienes buen paladar, así que vamos a volver a los orígenes y a apostar por lo simple: porque reconozcámoslo, cuando llegas a casa del trabajo y te apetece un buen trago refrescante no quieres estar media hora preparándolo, ¿verdad?

Lo primero es lo primero: la ginebra Beefeater

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Ya sabéis que, como su propio nombre indica, el gin tonic mezcla dos ingredientes fundamentales: el primero de ellos es la ginebra y el segundo es la tónica. Puedes adornarlo, sí, pero que no se te vaya de las manos y termine pareciendo un árbol de Navidad. Y sobre todo, hay que adornarlo con cabeza, no añadas ingredientes que destrocen el sabor de la ginebra, debes conocer los ingredientes de cada una de ellas para asegurarte de no estropear el sabor original, es decir, que no quieres cargarte la esencia de esa ginebra.

Hoy vamos a centrarnos en Beefeater London Dry Gin, la ginebra tradicional. Si te has levantado exquisito siempre puedes acercarte a comprar Beefeater 24, pero como hemos dicho, buscamos la sencillez de un buen trago, por lo que dejaremos nuestra ginebra premium para otra ocasión.

La ginebra Beefeater contiene diferentes ingredientes botánicos que le dan su especial sabor y aroma, entre ellos se encuentran, por supuesto, las bayas de enebro, pero también la cáscara de naranja amarga y limón (lo que le da ese toque cítrico refrescante) almendras, raíz de lirio, semillas de cilantro, raíz y semillas de angélica y regaliz. Este producto, como la comida de mamá, se hace con mucho cariño, es decir, se deja macerar al menos veinticuatro horas antes de destilarse durante siete horas. Lo último es añadir una graduación alcóholica.

Precisamente por esos dos cítricos predominantes, lo que mejor le va al gin tonic es una rodaja de limón. Aunque ahora que conoces los ingredientes quizás puedas innovar.

Los cuatro fantásticos

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Para preparar un gin tonic tradicional necesitarás solamente cuatro ingredientes, los cuatro fantásticos: el primero y fundamental es la ginebra Beefeater, el segundo la tónica, para no complicarnos elegiremos Schweppes, el tercer ingrediente es el limón y por último, hielo. Mucho hielo.

¿Por qué mucho hielo? Porque lo primero que vamos a hacer es enfriar el vaso. Imaginemos que estás preparando este gin tonic en una copa de balón, el primer paso será llenar el vaso con hielo y darle vueltas para enfriar sus paredes. Ojo, si el hielo comienza a derretirse (muy probable), escúrrelo, no querrás estropear tu cocktail. Si tu vaso es de cristal fino, este proceso no tardará mucho.

Una vez tu vaso esté frío pasamos al limón: tendrás que cortarlo de dos formas, una de ellas es la rodaja tradicional, a la que le harás un corte hasta casi el centro para ponerla al borde del vaso, a modo de adorno. Luego cortarás la cáscara, muy fina y con cuidado de no dejar restos blancos. Ese trozo irá dentro del vaso. Con el limón conseguiremos potenciar esos sabores cítricos de los que hablábamos antes.

Tercer paso: la ginebra. La combinación perfecta es una parte de ginebra por dos de tónica. Es decir, un tercio de vaso para la ginebra. No me seas exagerado y lo llenes hasta los topes que estropearás el equilibrio y aquí no hemos venido a beber, hemos venido a beber bien.

Cuarto paso: la tónica. Aquí lo más importante son las burbujas, que no se rompan. Inclina ligeramente el vaso y echa la ginebra despacito sobre uno de los hielos hasta llenarlo. De este modo el gas permanecerá intacto y podrás disfrutar de una bebida refrescante y con burbujas.

Y por último: disfrutar. Como véis, preparar un buen gin tonic no es difícil, simplemente hay que ser un pelín cuidadoso con los detalles, pero ya que lo estás haciendo, hazlo bien. No cuesta nada mezclar los ingredientes como toca, cortar el limón correctamente y poner ojo a la hora de echar la tónica. Tendrás un gin tonic de diez.

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