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Preguntas que todos nos hacemos: ¿El navy? ¿De dónde narices ha salido el estilo navy?

Preguntas que todos nos hacemos: ¿El navy? ¿De dónde narices ha salido el estilo navy?
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Lo sé, es una pedantería igual de grande o más que el Castillo de Invernalia pero las cosas como son: el estilo marinero no mola, ahora se le llama navy. Y como podréis imaginar, no es una tendencia de moda entre los gondoleros de la húmeda Venecia, que va... es llegar el verano y lo tenemos hasta en la sopa.

Si tuviéramos que definir rápidamente qué es, seguro que muchos optaríamos por el "rayas azules sobre fondo blanco" y no estaríamos muy equivocados. Pero como a nosotros nos gusta educar y hablar con propiedad, vamos a descubriros el porqué del estilo navy y más importante aún: de dónde ha salido este pequeño monstruito.

Sus orígenes

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Cuando echamos la vista atrás intentando saber de dónde surgió el estilo navy, tenemos que remontarnos a las litografías de los pescadores del Canal de la Mancha a principios del siglo XIX. Aquí fue donde el jersey de rayas vio por primera vez la luz aunque de una manera muy diferente a la que concebimos a día de hoy: se diseñó como una pieza de vestimenta interior que caía hasta mitad del muslo y que los marineros añadían sobre el mono de lana que utilizaban como ropa interior, nada que ver a lo que a día de hoy entendemos como navy (y menos aún como jersey).

Pon un poquito de mar en tu vida

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Por supuesto que ese no es el antepasado más reciente del estilo navy. Lo que sí que es cierto es que, como la mayor parte de las cosas, tuvo un origen eminentemente práctico más que estético. En 1858, durante el Segundo Imperio francés, se estableció cuál tenía que ser el uniforme oficial de los marineros en un decreto publicado en el Boletín Oficial de la Armada y adivinad qué: era una camisa blanca con cuellos azules (la camisa navy), un abrigo corto de lana, un pantalón de pata ancha en color oscuro y un jersey de rayas.

Lo curioso es que el motivo de incluir las rayas era más que nada para poder distinguir y visualizar mejor a los marineros cuando estaban en plena faena en alta mar. Nada estético, todo la mar (y nunca mejor dicho) de útil.

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Y por supuesto, viniendo de Francia y encima teniendo una labor práctica y con beneficios considerables, no era de extrañar que todo estuviera escrupulosamente medido y estipulado: no solo teníamos especificado la vestimenta sino que el número de rayas (de cada color, 21 en el pecho y entre 14 y 15 en las mangas) y el grosor que éstas debían tener (20mm para las blancas y 10mm para las azules) también estaba reglado.

Y nada de botones y alamares que eso podía entorpecer las maniobras. Y como ocurre con todo uniforme, surgió la primera empresa especializada en diseñar y confeccionar dichas vestimentas al por mayor: Saint-James, una empresa establecida en la Baja Normandía.

Su incursión en el mundo de la moda

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Entonces... ¿cuándo vio la luz como una prenda alejada de un propósito laboral y estratégico? Pues tenemos que avanzar hasta encontrarnos con Gabrielle Chanel en Deauville que fue donde la moza abrió su segunda tienda. Fue allí donde decidió que la mujer podía adaptar la vestimenta de los marineros locales a la moda del día a día e imagino que por aquel entonces, loca era lo más fino que le llamaría a la pobre mujer por plantear dicho concepto.

Era la creadora más conocida de la época, por lo que es quien lo pone de moda, pero desde el siglo XIX los modistos han utilizado elementos del uniforme marinero, como los cuellos azul marino. Cuando Gabrielle Chanel llega a Deauville, toma lo que ya estaba hecho, pero de forma más fluida
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Pero sin duda, el rey y artífice de que ahora los escaparates se plaguen de rayas y azules navy en verano fue Yves Saint Laurent. Le dio el pistoletazo de salida con su colección haute coture de 1966, ‘Matelot’ (Marinero). En ella se proponían vestidos de rayas repletos de paillettes que triunfaron como Los Chichos.

Y no tuvimos que esperar mucho para que otros diseñadores lo adaptaran e imitaran hasta que por fin consiguió ver la luz en el mundo de la moda masculina gracias a Jean Paul Gaultier con su primer desfile en 1978 y, posteriormente en 1983, cuando lo utilizó como leit-motiv de su colección masculina 'Boy Toy'.

Ahí es cuando los hombres nos vimos capaces de poder llevar el navy de nuevo sin tener que montar en un barco ¿Verdad que a día de hoy resulta difícil no imaginarse a Jean Paul Gaultier sin estar rodeado de marineros, camisas azules y rayas por doquier?

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