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Parker Lewis ha muerto

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Antiguamente, eran los hombres los que llevaban la voz cantante en moda. Por antiguamente me refiero a antes de la Revolución Francesa. Llevaban tacones, estampados coloridos y llenos de flores, lazos y moñas por aquí, encajes por allá, y los rizos bien moldeados. Sin embargo, después de la Revolución la moda se convirtió en un símbolo de la frivolidad del Antiguo Régimen y pasó a manos de las mujeres. Los hombres, como hacían vida pública, vestían de manera muy sobria, con líneas muy claras y definidas. Cualquier excentricidad en el vestir recordaba a los viejos tiempos y eso era lo último que deseaban. Así, en muy poco tiempo, la moda dio un giro radical como nunca antes se había visto.

No, no se me ha ido la pinza. De esa moda descienden nuestros patrones estilísticos de hoy. Salvo en los ochenta y un poquito de los noventa, donde los estampados llamativos volvieron a tomar las calles, la norma ha sido siempre, para los hombres, mantener esa sobriedad. Los estampados están prácticamente desterrados de los armarios masculinos, y la única opción para dar algo de variedad a los conjuntos es jugar con la combinación de piezas y de colores, superponiéndose. Camisetas que contrastan con camisas, camisas que se definen gracias a una chaqueta.


Hablo de camisas para diario, así que el estilo surfero lo dejamos fuera de este análisis. Aunque reconozco que me encanta, la pena es que las flores hawaianas tienen un mercado reducido: uno no se puede poner cualquier cosa para trabajar.
etro verano 09 camisa floripondios

Así las cosas, los estampados para hombre se reducen a rayas y cuadros, siendo los cuadros, en realidad, rayas cruzadas. La mayoría de las camisas del mercado se ciñen a estos dos patrones, jugando con la combinación de rayas de diferentes colores para crear efecto (recuerden: el secreto siempre es combinar, combinar y combinar). Sin embargo, vienen nuevas modas y hay que ir pensando en abrirse a las nuevas tendencias.

Los diseñadores miran al próximo verano y se tiran a la piscina y proponen flores, y diseños hippiescos para hombres. Aunque hay algunos estampados horrorosos, lo cierto es que hay camisas, como esta de Etro que os he puesto en la foto, que no están nada mal.

Existen tres normas fundamentales a tener en cuenta cuando se elige un estampado:

  • Proporcionalidad: que el tamaño del dibujo y el tamaño del cuerpo que va a llevarlo vayan en consonancia. Un hombre alto y grande podrá tirar por dibujos más grandes que quedará bien, mientras que con uno pequeño podría quedar ridículo (pequeño que no minúsculo, ahora veremos la diferencia). Del mismo modo, un hombre bajito y estrecho de tórax cometería un error si eligiera un estampado grande porque se convertiría en una especie de cojín con patas.
  • Patrones: los estampados minúsculos tienen la ventaja de que juegan en equipo. No importa tanto el dibujo por separado como el efecto que produce el conjunto de la tela, y para eso no hay nada mejor que arriesgarse y probarse esa camisa que nunca jamás habríamos cogido del perchero.
  • Riesgo relativo: a simple vista puede parecer que una camisa estampada es demasiado llamativa, pero una vez decidimos cambiar la típica camisa lisa (que sí, que da muy buenos resultados pero vivir es cambiar) por algo un poco diferente nos damos cuenta del error en que hemos vivido porque, sorpresa, el estampado funciona muy bien para crear nuestros conjuntos y que, con cuatro trapos, parezca que tenemos un fondo de armario enorme. Sin embargo, hay que dosificarlo. Llevarlo a diario puede cansar y, al fin y al cabo, la camisa lisa mola.

Imagen | Etro

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