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Lista de don'ts o el oráculo de la moda

Lista de don'ts o el oráculo de la moda
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Para los que os estéis iniciando en la moda a través de Mensencia, lo de los don’ts os ha tenido que sonar a chino mandarín. Sin embargo es un concepto muy usado en moda así que aprovecho esta entrada para presentároslo.

Los don’ts son opuestos a los musts. Ahora mismo, os he dejado a cuadros. Un must es, para los castellanoparlantes, lo que viene siendo un imprescindible. Por el contrario, un don’t es algo que no te debes poner ni aunque te estés congelando de frío en el Círculo Polar. Explicado esto, vamos a repasar una serie de barbaridades que he tenido a bien ver en la calle y que nadie, nunca jamás en todos los días de su vida, debería repetir.

Veréis, la moda no es una ciencia exacta, ni mucho menos. Es tremendamente subjetiva. Más o menos intenta basarse en unas convenciones sociales sobre lo que es o no adecuado llevar, sobre todo en lo que respecta a la cantidad de carne que se enseña. Por lo demás, se rige según el para gusto los colores, aunque hay gustos que pesan más que otros, como los de los diseñadores o los de los cool hunter.

Habéis vuelto a flipar. Un cool hunter es un tipo que se dedica a ir por la vida viendo lo que lleva puesto la gente, coger lo que más le mole, y crear tendencia. Fin. Sí, yo también quiero ese empleo. Pero mientras tanto, veamos una serie de cosas que serían motivo de destierro y ejecución en el garrote vil a efectos inmediatos, y no estrictamente por ese orden.

  • Los anoraks son para la nieve: jamás entenderé por qué hay hombres que piensan que un anorak vale como sinónimo de chaqueta o abrigo. No señores, no vale. Ni para bajar al perro. De hecho, ya no valen ni para hacer deporte. Si no vas a ir a la nieve, no te lo pongas, ni te lo compres. En serio. Es una costumbre horrible.
  • Pantalones de pana con zapatos de deporte: entiendo que si nadie nunca te ha hablado de moda caigas en algunos errores, pero dios, los hay que ofenden a la vista. He visto, muchas veces últimamente, hombres más felices que dios con sus zapatillas de deporte blancas y sus pantalones de pana. ¿Por qué? ¿Por qué?, me pregunto. Es una combinación que duele a la vista. Para la pana te puedes poner cualquier cosa. Unos mocasines normales, si me apuras unos naúticos, pero siempre zapatos de vestir, nunca deportivas de ninguna clase. Para que nos entendamos, sería como tomarse una tapa de gambas con azúcar glasé.
  • Calcetines blancos: y de deporte, para rematar la faena. Eso que se ve como una broma en las comedias de situación costumbristas resulta que, en realidad, es una costumbre muy arraigada. De nuevo, lo que lleva el complemento de “de deporte” en serio, es para hacer deporte. Para vestir a diario ahora tenemos infinidad de calcetines de vestir, con cuadros, dibujos, relieves y lisos de toda la vida de dios. Negros, azules y marrones son la clave para no dar el cante.
  • Sudaderas para todo: de esto pienso escribiros un post entero así que mejor lo dejo apuntado para crear expectación. Pero cuidado con las sudaderas, por dios y por la virgen. Qué os gusta hacerme sufrir.
  • Pantalones caídos: en algunas culturas es una tendencia, lo sé, pero un hombre de cierta edad (y conste que pienso en 23 años) enseñando gayumbo por encima del pantalón queda ridículo. Si no eres un super modelo haciendo una promoción para Calvin Klein, mejor que lo dejes pasar.
  • Volvemos con los zapatos: los botines de correr con pantalones de cualquier tipo. Sé que el estilo Michael J. Fox en Regreso al Futuro parece volver y a pasos de gigante, pero este tipo de calzado que encima se lleva por encima del pantalón chirría a partir de ciertas edades. De nuevo, “de deporte” y “sección juvenil” son dos secciones que deberemos evitar por el bien de nuestro vestuario.
  • Bicoloridad: esa palabra creo que ni siquiera existe, pero no me importa. Muchos hombres caen en el error de ceñirse a un par de colores que saben que les sientan bien. Los demás sencillamente ni siquiera se los plantean como posibilidades, hasta el punto de que a veces me ha dado por pensar si el nuestro no será el país con más daltónicos por metro cuadrado. Olvídemonos de la Tríada Cromática de una vez y ampliemos el horizonte. Hay más colores además del negro, el marrón y el azul marino, y no, no me refiero al gris. El burdeos es un buen color para ir abriendo nuestra mente, al menos mientras estamos preparados y no para saltar a la gama de los colores claros.

Sí, no os voy a engañar, esto es una pataleta de blogger, pero es que últimamente parece que con la crisis la gente hubiera olvidado que vestir bien no es cuestión de gasto, ni mucho menos.

Actualización

A través de los comentarios, compañeros y asiduos al blog han aportado muchas más cosas que hay que sumar a este artículo por el bien de futuras generaciones de hombres. Si tienen alguna sugerencia más no duden en añadirla, que será sumada a la lista.

    Añadido por Luis Blas:

  • Chandals de piel de melocotón con castellanos (basado en hechos reales)
  • Las camisetas petadas con la marca bien clarita y grande, tipo “ARMANI”. Peor aún cuando son de mercadillo.
  • El abuso de un clasicismo excesivo en la gente joven con chinos de pinzas y zapatos de borlas. La moda también tiene un momento para cada edad.
  • Las americanas talla super grande que llevan los chiquillos cuando salen por la noche, ¿se las cogen al padre? Ropa de tu talla. Importante.
  • Abuso de chandal como prenda casi para ir a diario, bien sea a trabajar, a la universidad o a la compra. Eso está MUY mal. MUY, MUY MAL.
  • Añadido por Marianoarg:

  • Atreverte a llevar pitillos si calzas más de nº43. Veo esto y le subo que los pitillos vayan con lonetas tipo Converse.
  • Imagen | Jesus Presley

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