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El regreso de los pantalones de campana

El regreso de los pantalones de campana
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Escribo esto un poco consternada, tanto que me permito el lujo de repetir foto, pero es que lo ilustraba muy bien. Al principio, en otoño, pensé que era cosa de los americanos. Teri Hatcher, Susan Mayer en Mujeres Desesperadas, había empezado la temporada con unos vaquerazos de campana que me dieron pavor. Pero Susan Mayer era una mujer, así que no había motivo para compartir con vosotros mis pesadillas.

Hasta hoy. Bueno, en realidad, hasta antes de ayer, que vi, por fin en tiendas, unos vaqueros de campana para hombre. Definitivamente, las tiendas están renovando su catálogo y trayendo por fin las nuevas colecciones. Y cuando un producto llega a las tiendas, estamos perdidos.

Los pantalones de campana son una atrocidad de la naturaleza. Dios tenía un mal día y creó los años setenta. Nosotros, los humanos, los sufriremos por el resto de la eternidad. Y no, no es un capricho mío. Ahora voy a explicar, con todo lujo de detalles, por qué es una mala idea resucitar los pantalones de campana.

Lo peor de todo es que aún es pronto. No hace ni cinco años que dejaron de llevarse. Ni siquiera alcanza la categoría de Moda Zombie, ¡si no le ha dado tiempo a morir! Más bien sería un caso de no-muerto enterrado en el cementerio que tira de la campanita y lo salvan. Nunca mejor dicho.

El principal motivo para negarse a esta moda es que los pantalones de campana acortan visualmente la pierna. Al abrirse la tela, el efecto al ojo ya no es de una larga línea recta sino que una mancha azul se ensancha en el campo de visión. El ejemplo más claro de esto es la propia Teri Hatcher. Si esa mujer, que padeció anorexia y que aún sigue delgadísima, es capaz de parecer ancha con unos pantalones de campana, nosotros, el pueblo llano, imaginemos. Conste que no lo ilustro con una foto de ella porque el jefe se enfada y dice que es un blog para hombres, aunque creedme que el tipo de efecto es similar.

Similar no, mil perdones. Peor. Las mujeres al menos tenemos la cadera, que se ensancha, para equilibrar. Podemos llegar a parecer un poco doble reloj de arena intencionado. Pero los chicos tenéis una figura recta, y unos pantalones que se ensanchan abajo dan cierta impresión de tentetiesos.

Otra razón más por la que deberíamos hacer un aquelarre y quemarlos todos en la hoguera es porque desluce el calzado. Para que se vean habría que regresar a los zapatos de punta exagerada, y aún estamos reponiéndonos de aquello. Con lonetas contribuyen aún más a acortar la figura, porque la punta es redonda. Así que todos nuestros lectores bajitos y con sobrepeso están de enhorabuena: han vuelto a poner de moda el pantalón que menos favorece del mundo.

Es cierto que las campanas de los hombres son mucho menos exageradas que las de las mujeres, pero aún así, insisto que no hay nada como un buen pantalón de corte recto para ir a trabajar. Eso si podéis encontrarlos. En mujer, hoy por hoy, es una misión imposible. Creo que voy a llorar.

Imagen | Levis

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