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Cinco consejos para ser siempre elegante

Cinco consejos para ser siempre elegante
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Las modas son polémicas. Siempre. El nacimiento de un nuevo estilo va acompañado de numerosas críticas, e incluso cuando ya está implantado sigue despertando las más diversas opiniones.

No a todo el mundo le gusta ser el centro de atención. Los hay que, como quien escribe, prefiere mantenerse en un discreto y sobrio segundo plano. Vamos, lo que castizamente llamamos ver los toros desde la barrera. Sin embargo, ¿significa la discreción preocuparnos menos por nuestra forma de vestir? ¿Vestir con sobriedad significa ser aburrido y que te confundan con una pared? Por supuesto que no.

La elegancia pura pasa por las formas sencillas, por alejarnos de lo estrambótico y demasiado moderno, pero no está exenta de detalles. De hecho, son esos detalles los que constituyen el corazón de la elegancia.

Como ya hemos dicho alguna vez, la primera clave para vestir bien es que la ropa sea de tu talla. Eso significa que los hombros caigan en los hombros, cuadrando a la perfección, y nunca caer a más de un palmo de la rodilla (yo voto por la media nalga, pero es cuestión de gustos y del look que se quiera tener en cada momento, hay quien prefiera que cubra el trasero entero). El largo del pantalón también será un detalle a tener en cuenta: siempre hasta el tacón del zapato, para evitar que quede demasiado corto cuando nos sentemos y caminemos.

La segunda consiste en evitar las modas. Rara vez el último grito es el colmo de la clase y el saber estar. Mira siempre a los clásicos, porque serán una guía de referencia buena como pocas. Los detalles también serán fundamentales, eligiendo unos gemelos discretos si fueramos a una reunión elegante, aunque para el día a día lo mejor es prescindir de ellos porque dan un aspecto demasiado formal. El cinturón deberá ir a juego con los zapatos (y a juego no quiere decir que sean exactamente iguales, sino que combinen bien). Un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta también es una buena elección, o una bonita corbata, pero uno de los dos, o correremos el riesgo de que parezca que vamos de boda.

Al mismo tiempo, evita el exceso de complementos. Nada es menos elegante que un hombre cargado de chascas (ni siquiera podría llamarlos abalorios). Para ambientes informales, recomiendo nada de gemelos, chaqueta gris, y pañuelo blanco doblado en cuatro en el bolsillo. Es una mezcla sencilla, básica, pero que siempre funciona. Como diría mi abuela, mesura niña, mesura. Cuidado con la cartera: está mejor en el bolsillo de la chaqueta que en el trasero del pantalón. Es un detalle muy de padre.

Por último, mima tu pelo. Un buen traje no es nada sin un buen peinado. Sobre todo, cuidado con la gomina. Conozco chicos a los que se le podría tirar una piedra a la cabeza y rebotaría. Así que ojo, gomina sí, pero con moderación, que no parezca que se te ha derramado el bote sobre la cabeza: lo justo para fijar el pelo.

Imagen | Burberry

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