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No imites a tu ídolo, sé tu mismo

No imites a tu ídolo, sé tu mismo
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Uno de los fallos más habituales a la hora de vestir es la falta de criterio, la falta de un estilo propio que se distinga del resto. Es fácil caer en la imitación de un personaje al cual admiramos por su manera de ser o de vestir, pero es lo último que tenemos que hacer, ya que entonces sólo estaríamos buscando ser una calcamonía de alguien que no somos.

Nadie puede negar que de una u otra manera, su estilo de vestir ha estado o está marcado por ciertas pautas que ha visto en personas afines. Eso es lo habitual. Nadie inventa de repente algo porque al fin y al cabo está todo hecho. Pero en vez de imitar estos parámetros que nos gustan, hay que incorporarlos a nuestra idea del gusto y variarlos o enfocarlos para nosotros mismos, porque no todo vale para todos.

De ahí que cuando uno va a una sala de exposiciones, a un concierto tras otro y diferentes sitios donde se pueden ver ejemplos de este tipo, y se encuentra con clones del Julian Casablancas (The Strokes) de turno, del artista revelación, del nuevo boom… se piense en lo mismo: no hay que copiar, sino mezclar ideas.

En esta ocasión el ejemplo es más que claro. La imagen trae a la mente al artista que revolucionó la cultura popular entre los años 60s y 70s: Andy Warhol. Y todo de la manera más estereotipada posible, con unas Wayfarer negras que recuerdan a las gafas del estadounidense, un pelo blanco cuidadosamente puesto para establecer el flequillo, y el resto, sombrío, todo de negro.

Así, ni hay novedad, ni hay estilo. Se tiene que ser siempre uno mismo y no la copia de alguien a quien se admira, porque acabaríamos siendo clones.

Foto | The Sartorialist
En Mensencia | Da un toque de color y diversión a tu estilo

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