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Porqué ordenar los calzoncillos por pilas de rotación en el cajón

Porqué ordenar los calzoncillos por pilas de rotación en el cajón
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Si organizase una inspección sorpresa de vuestro cajón de ropa interior, ¿cuántos pasaríais la prueba?. No vale tener madre, hermana ni novia que se ocupen de ello. La mayoría de hombres no consideran importante ordenar ese cajón y os voy a dar una buena razón para hacerlo.

Esas piezas de ropa de tamaño reducido parecen un engorro a la hora de doblar y guardar. La pereza y la dejadez suelen triunfar como uno de esos demonietes imaginativos que te hablan en la oreja: "¡Que los doble tu ...!".

He visto a más de uno intentarlo y, lejos de ser una operación habitual, creí que acabaría llamando a un ingeniero de la NASA pidiendo socorro. Es fácil: dóblalos como te de la gana pero todos de la misma forma y apílalos con sentido.

Apílalos por colores y formas

La sugerencia de ordenarlos por colores y formas parece una obviedad pero que levanten la mano los que siguen esa pauta. ¡Ja! Os pillé. Pues cuando llegas a casa después de un día ajetreado de trabajo y tienes que ducharte y cambiarte deprisa para volver a salir, lo agradecerás.

O acaso piensas que no se combinan los calzoncillos con la ropa de exterior: gran error. ¿Calzoncillos de rayas con camisa de cuadros? No, señor. ¿Unos boxers de dibujitos verdes con el traje negro?. Feo. Cada look tiene el suyo.

Ordena según: colores claros y oscuros, estilo sobrio o divertido, elástico con logo de la marca o lisos, midi-mini-maxi, etc.

En cuanto a las formas, hay que ordenar los slips con los slips y los boxers apilados con los boxers. Y los tangas, encima de todos ellos o no verás dónde están guardados. Hay que apilarlos así si quieres encontrar aquel que precisamente necesitas en ese momento.

Cuando vamos a colocar la ropa interior limpia, solemos abrir el cajón y añadir cada pieza en su montón. Y utilizamos los primeros del montón. Y volvemos a colocarlos una vez limpios: y así sucesivamente, a menos que seas de los que se sorprende de no tener ni uno limpio. ¡El cesto de la ropa sucia tiene un límite!

Cuando coloques los limpios, debes colocarlos debajo de la pila y no encima. De este modo los utilizarás todos siempre y no quedarán abandonados los del final de cada montón por falta de rotación. Si se quedan ahí sepultados por falta de uso puedes coger olores raros o gastarse la goma inútilmente, como la lycra de los bañadores de un año para otro.

Comedor de calzoncillos viejos

Los usados no hace falta ordenarlos: a la basura

Si sigues este consejo de rotación, no se quedarán en el cajón los más usados porque acabarás harto de verlos. No los guardes por si acaso, para ir al gimnasio o para carnaval: no quieres ponértelos más y tú lo sabes.

Así no hay peligro de que mañana el del agujero o el de la goma con forma de acordeón sea el primero de la pila: a la basura con él. ¿A qué esperas?. No se irá solo y como alguien lo vea en el tendero de tu casa, nunca volverá a verte igual.

Ese cajón dice mucho de tí y no es herméticamente privado. No hace falta ser un maniático del orden para mantenerlo lejos del caos y ordenarlo de vez en cuando. Incluso puede que acabes encontrando ese calcetín suelto que perdiste hace un mes.

Foto | Villamota, Eduardo!, almogaver En Mensencia | La ropa interior también sigue la moda

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