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El estilo hasta en los huesos

El estilo hasta en los huesos
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Invertir en ropa interior es algo que para muchos hombres parece una pérdida de tiempo. Sin embargo, no hay nada que mate tanto la pasión como unos calzoncillos desvencijados, agujereados y descoloridos. O peor aún con la cinturilla vencida. Y lo cierto es que a menudo caemos en el vicio de la comodidad absoluta, en el no importa si no se ve, y así nos luce el pelo. Mi madre suele decir que nunca se sabe cuando te va a atropellar un autobús y te van a tener que llevar al hospital. Dejando a un lado el ligero problema con las prioridades que tiene mi madre, en cierto sentido hay que reconocer que tiene razón.

A estas alturas, rara es la gran marca que no ha sacado ya su línea de ropa interior. Ralph Lauren, Armani, Burberry, Hugo Boss… Son sólo algunos ejemplos. Y hay para todos los gustos, desde los boxers amplios de toda la vida de dios a los más ajustados, tan sexys ellos, que reinventan el concepto y quedan genial; o los slips, que algunos llaman briefs por breves, digo yo, porque sólo cubren las vergüenzas y ya. Cada casa tiene sus favoritos. En su última colección, tanto Ralph Lauren como Burberry han ido a por los cuadros. Es la invasión del tartán. Aunque en el caso de Burberry tampoco es que sea innovación, precisamente.


Nosotros nos centramos hoy en la última colección de Dolce and Gabbana, que después de tirar la casa por la ventana con el calendario de David Gandy que tanto dio que hablar, apuestan ahora por vestir a todo un equipo de rugby con lo más granado de sus propuestas para ropa interior masculina. Desde D&G se apuesta por los calzoncillos ajustados, que cubren lo justo y necesario con estilo. Eso sí, tampoco es que arriesguen demasiado. Los colores son básicos (azul, negro, blanco y poco más), y se dedican a combinarlos y a poner la marca en el elástico de la cintura. A veces ni eso. Por otra parte, sorprende que una marca como D&G opte por lo más clásico entre lo clásico cuando nos tienen acostumbrados a su toque avant-garde, aunque hay que reconocer que elegancia no le falta a esta colección

En cualquier caso, lo cierto es que a estos guapísimos deportistas les sienta la mar de bien, aunque hay que reconocer que el precio es elevado para estos tiempos que corren. En general, un calzoncillo limpio, sin agujeros (sí, lo mío con los agujeros es obsesión), con el elástico en su sitio y sin estampados vergonzosos, es suficiente. Mmm… Me temo que, una vez más, voy a necesitar una segunda parte para hablar del tema.

Imagen | Dolce and Gabbana

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