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La piel sensible (I): no todas son iguales

La piel sensible (I): no todas son iguales
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Eso de etiquetar a la piel del rostro como sensible al menor problema se tiene que acabar. Más de dos granitos juntos o una piel poco tolerante al sol del mes de agosto no significa que tu piel sea sensible. Vamos a hablar sobre los diferentes tipos de piel sensible reales.

Digo reales por la poca información real que circula entre los usuarios de cosmética y por los que, tras una visita al dermatólogo que les recomendó usar la marca Avène, creen que tienen la piel sensible. Centrémonos.

La sensibilidad en la piel puede ser hereditaria o adquirida, es decir, se puede haber nacido con una piel sensible por una predisposición genética (como es el caso de mi madre y del 5-10% de la población) o que la piel se haya vuelto sensible por alguna causa interna o externa (como es el caso de Raul y del 30% de la población).

El tercer tipo es mi preferido por absurdo: la sensibilidad imaginaria idiopática, a.k.a. psicológica, que representa más de la mitad de la población que insiste en creer que tiene la piel sensible pero que no presenta ningun síntoma. Y el porcentaje va en aumento.

Del tercer tipo no vamos a hablar en este post, me reservo la artillería para un especial idiopático en unos días. Lo importante es saber identificar cuándo la piel es sensible o presenta signos de sensibilidad.

Para empezar, la piel sensible tiene un problemilla de calidad de su film hidrolipídico, lo que le provoca problemones en su barrera protectora natural. Además se irrita fácilmente y, para colmo de males, como los capilares sanguíneos en las mejillas los tiene más bien colapsados, salen esas venitas visibles color rojo.

Todo esto provoca que las pieles sensibles sientan un cóctel de molestias como tirantez, sequedad, picores, rojeces y un estado anímico de desesperación por no saber ya qué hacer con el careto. Y si no, preguntadle al pobre Raul.

la miel es un ingrediente en cosmética para pieles sensibles

Ante todo: mucha calma. El estrés tampoco es bueno para la piel, sea sensible o no. Identificar si la sensibilidad tiene una causa externa o interna es ya cosa del especialista en alérgias, dermatólogo o ir descartando factores mientras observamos las distintas reacciones de la piel.

Si lo que hace reaccionar la sequedad, picores o rojeces es el tiempo (frío y/o calor), el agua del grifo, los cosméticos normales se vuelven agresivos o, simplemente, hemos estado tomando una medicación que ha provocado la sensibilidad de nuestra piel, estamos hablando de factores externos.

Los de origen interno pueden ser a causa de la dieta, de una época de cansancio anormal, la edad o la sensibilidad hereditaria que hemos comentado. Según este origen, hallaremosla solución en distintos frentes pero la idea que quisiera que os quedárais es que, evidentemente, hay solución para todo: no desespereis ni tireis la toalla.

Fotos | Fotolia
Vía | Curso de formación Payot
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