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Hemos probado Carmex

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Si os acordáis, el neceser de mi chica es un pozo sin fondo lleno de productos interesantes y listos para usarlos tanto ella como yo. Hace unos días descubrí un pequeño tarrito amarillo y blanco y claro, ya estaba yo sometiéndola a un interrogatorio de tercer grado para que me contara que era el famoso Carmex.

¿Sabéis qué me dijo? Que porque no lo probaba en vez de preguntar, así que me decidí a probarlo y ahora os cuento las bondades de este bálsamo labial tan famoso.

Ahora mismo podéis encontrar este producto en cualquier perfumería o farmacia, sin embargo hace unos años solo lo vendían en Estados Unidos y solo conocían su existencia los más avanzados en temas cosméticos. Después fue llegando a nuestro país con cuentagotas, y al ver qué triunfaba, empezó a comercializarse.

Carmex abierto

Lo primero que me sorprendió fue su textura, es muy espeso; así que con un poquito es más que suficiente. Hay que aplicar poca cantidad y restregarlo bien, que si no parece que te has puesto botox por un rato.

Aunque el envase es muy pequeñito no os preocupéis, ya que en cada aplicación hay que utilizar muy poco producto.

Al principio huele a menta, que recuerda al vicksvaporous que nos ponían de pequeños. Se debe a la mezcla de alcanfor y mentol, que disminuye la temperatura del labio, para que no salgan calenturas; o mantequilla de cocoa (que se extrae de la semilla de la planta del cacao).

Desde la primera aplicación notamos que deja los labios más suaves, que les aporta una dosis de hidratación más alta que otros cacaos o vaselinas. Además los labios están más flexibles ya que ha desaparecido la sequedad y el efecto “cortado”.

Carmex en el dedo

Su composición es un crisol de ingredientes de naturales como la cera de abejas que protege de los agentes ambientales, ácido salicílico que tiene un gran poder antiséptico; vitamina e que lucha contra los radicales libres que envejecen la piel; mantequilla de chocolate, con grandes propiedades

Si no os gustan los tarritos pequeños en los que os tenéis que aplicar la crema con el dedo, existen otras versiones, que a mi me parece más cómodas, como el stick o la barrita, que te permite aplicar el producto directamente en el labio.

Y si os gustan los bálsamos labiales con sabores y olores, podéis probar la versión de fresa o la última que acaban de lanzar que es de cereza, que dan ganas de comérselo.

El único pero que le he encontrado es el precio, ya que son envases muy pequeños que aunque cunden mucho, como comentaba anteriormente, son más caros que otros bálsamos para el cuidado de labios.

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