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¿Pelo rebelde? Atrévete con la laca

¿Pelo rebelde? Atrévete con la laca
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La laca. Otro producto típicamente femenino que traigo para el regocijo de los menos lanzados de nuestro blog. Sin embargo, es hora de sacudirse el polvo y, con él, los prejuicios. Al fin y al cabo, sólo se trata de un tipo de producto más.

Muchos sois asiduos a las gominas, espumas y geles varios, cada uno con sus ventajas e incovenientes. Así que a priori cabe preguntarse si es realmente necesaria la laca como fijador.

La respuesta, como siempre, es depende.

La utilidad real de la laca está muy definida: fija el peinado ya hecho pero permite que se mueva ligeramente. Vamos, que no tengas una plasta sobre la cabeza (como le ocurre a muchos con la gomina). También desaparece con un cepillado (aunque si tienes el pelo con tendencia grasa, siempre será mejor que te lo laves a la mañana siguiente).

hombre laca

También tiene unos contras muy claros: la fijación acaba desapareciendo. La laca crea una película superficial sobre el pelo y no penetra hasta la raíz como la gomina. Es cierto, depende del tipo de fijación y de la cantidad que uno se eche, pero si buscamos el efecto natural de ‘‘uy, mira, he sacudido la cabeza y mira qué bien me ha quedado el pelo’‘ lo mejor es aplicar poca cantidad.

Por otra parte, las lacas suelen tener un olor muy particular que recuerdan a peluquería de señora mayor (ni a mí, que soy chica, me gusta oler a laca porque me siento mi abuela), así que hay que afinar muy bien con la sensibilidad olfativa de cada uno. Dicen que la Pantene no apesta demasiado. Dicen.

Así que si tenéis un pelo lacio chorreoso, lo siento chicos, la laca realmente no es para vosotros (aunque mejor gel que gomina, por vuestras madres). Pero si lo tenéis medio corto (alrededor de 5 cm, no en plan cepillo) y de un grosor mediano-normal puede ser el aliado perfecto para conseguir el flequillo deseado o que las puntas miren a donde os apetezca.

Eso sí, hay que dejar los prejuicios a un lado antes de coger el bote.

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