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¿Tienes deseos constantes de comer? Estas pueden ser las causas
Nutrición

¿Tienes deseos constantes de comer? Estas pueden ser las causas

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Hace días atrás comentábamos la importancia de distinguir entre hambre y apetito, pues este último no son más que deseos de comer, de causa psicológica que deberíamos controlar en nuestro día a día para no favorecer un exceso de calorías que nos conduzca al aumento de peso. Si tienes deseos constantes de comer te contamos cuáles pueden ser las causas para así poner fin a las mismas.

Te encuentras estresado y con ansiedad

Si estás pasando por una situación estresante o has sufrido un gran estrés en el último tiempo y ahora experimentas ansiedad, esta puede ser la causa de tu apetito constante y de que ningún alimento te sacie verdaderamente.

El estrés altera hormonas que producen hambre y saciedad como lo es la leptina, pudiendo ocasionar una reducción de la misma y como señala un estudio publicado en Physiology & Behavior, incentivarnos a comer más y más.

Como si fuera poco, cuando estamos estresados nos apetecen más los alimentos placenteros, es decir, aquellos ricos en azúcares, harinas refinadas y grasas que también son los más adictivos para nuestro cuerpo, pudiendo por ello acentuar nuestros deseos constantes de comer.

Lo recomendable es identificar si el estrés o la ansiedad es la causa de nuestro apetito sin control y acudir a un profesional de la salud que nos ayude a enfrentar y controlar estas condiciones, pudiendo además acudir al ejercicio y otros recursos antiestrés para reducir los constantes deseos de comer.

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Estas rodeado de comida sabrosa

Como seres humanos que somos, tenemos una genética que se ha formado en la época del paleolítico en que no se disponía de comida todo el tiempo y por ello, cuando se cazaba un gran animal debíamos comer todo lo que podíamos para soportar los períodos de escasez posteriores.

Así es como nuestros genes fueron moldeándose en dicho período de tiempo y hoy nos empujan a comer si tenemos todo el tiempo comida cerca nuestro. Si hemos tenido un gran evento y estamos rodeados de dulces, bollos y otros alimentos calóricos y de mala calidad, es probable que tengamos constantes deseos de comer de ellos.

Asimismo, si vivimos en un ambiente obesogénico, rodeados de comida rápida, de snacks comerciales colmados de grasa y sodio o de bollos, tendemos a comer más pues además son de los alimentos que menos sacian y que más nos conducen a desarrollar una adicción por la comida.

Por ello, lo recomendable es mantener el orden en nuestra casa y sobre todo en la cocina, intentando que nuestro refrigerador y la despensa no esté atiborrada de alimentos que nos apetecen pero resultan poco sanos y como si fuera poco, pueden incentivarnos a comer más y más.

Comiendo

Te has vuelto adicto a la comida

Si hace un tiempo llevas una alimentación desordenada, rica en ultraprocesados y en comida elaborada fuera de casa, puedes estar manifestando una adicción a la comida y esta ser la causa de tu apetito sin control.

Cuando desarrollamos una adicción nos encontramos pendiente de la comida y nos ponemos de mal humor si no podemos ingerir aquello que nos apetece, necesitando siempre de mayores dosis de aquel chocolate que nos agrada para saciarnos verdaderamente.

Si esta es la causa de tus constantes deseos de comer debes buscar ayuda de profesionales de la salud mental así como de dietista o nutricionistas que te ayuden a enfrentar la situación para poco a poco desegancharte de los alimentos adictivos y poder controlar el apetito que manifiestas.

Acabas de terminar una dieta estricta

Adiccion

Las dietas de moda, las dietas milagro que suelen permitirnos un gran descenso de peso en poco tiempo a expensas de una severa reducción de calorías y de la eliminación de alimentos muy populares y placenteros pueden generar estrés en nuestro cuerpo como señalan científicos de California.

Asimismo, el hecho de no poder ingerir alimentos que nos apetecen o que todos quienes nos rodean consumen de forma habitual pero para nosotros se trata de "prohibidos" en la mesa diaria genera ansiedad y todo ello pueden incentivarnos a comer.

Por otro lado, las dietas severas pueden colocar en "modo ahorro" nuestro cuerpo provocando para ello una reducción de las hormonas que producen saciedad y un incremento de las que producen hambre como la grelina por ejemplo.

Así, las dietas milagro lejos de ayudarnos a aprender a comer más sano y a controlar las raciones, pueden ocasionar un hambre voraz y y un apetito descontrolado y persistente en el tiempo que a largo plazo, nos conduce a un aumento de peso.

Tienes sueño y llevas días descansando mal

Refrigerador

Un mal descanso no sólo puede conducirte a un bajo rendimiento físico y cognitivo así como a unas caídas de las defensas, sino que además, llevar días durmiendo mal puede alterar hormonas de hambre y saciedad conduciéndonos a un apetito sin control.

Como han concluido científicos estadounidenses, el mal descanso eleva los niveles de cortisol y de grelina estimulando los deseos de comer y reduciendo la capacidad de calmar el hambre. Como si fuera poco nos apetecerán más los alimentos calóricos y de mala calidad que son precisamente los más placenteros.

Por ello, si tienes sueño y llevas días descansando mal lo mejor que puedes hacer es implementar una rutina, relajarte y cuidar tu alimentación nocturna también para favorecer un descanso de calidad que nos ayude a levantarnos como nuevos al día siguiente y así, las posibilidades de controlar el apetito voraz se incrementarán.

Galletas

Te sientes aburrido, triste o enojado

Si no estás trabajando en este momento, has tenido una discusión laboral o personal quizá te sientas triste, enojado o simplemente aburrido y esa sea la causa de tus deseos de comer.

Las emociones pueden ser la razón de nuestro apetito y por ello es fundamental identificarlas para poder controlarlas después.

Si no estamos bien emocionalmente no podremos poner freno a nuestro apetito intenso y a nuestros constantes deseos de comer alimentos apetecibles quizá, de mala calidad nutricional.

Por ello, lo importante es aprender a controlar ese hambre de origen emocional que nos está emujando a comer y comer sin posibilidad de control.

Ya sabes, si tienes deseos constantes de comer, estas pueden ser las causas y controlar las mismas resulta clave para poder moderar la ingesta de alimentos que tenemos a diario.

Imagen | iStock

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