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Si buscas estar en forma, evita comer sin hambre

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Si bien parece contradictorio el titular porque siempre que comemos creemos tener hambre, muchas veces resultamos engañados y comemos por otras razones, sin tener verdaderamente la necesidad de ingerir alimento, es decir, comemos sin hambre real. Entonces, si buscas estar en forma un buen consejo para darte es evitar comer sin hambre.

No siempre se trata de hambre

Aunque podemos pensar que cada vez que nuestro cuerpo inicia la búsqueda de comida se experimenta hambre, esto no es tan así, sino que el alimento además de nutrirnos puede brindarnos placer, calma y otras sensaciones, por ello, muchas veces comemos pero no siempre se trata de hambre.

Hay muchas otras razones por las que podemos comer ajenas al verdadero hambre, entre ellas destacan:

  • Aburrimiento: con frecuencia ante la sensación de aburrimiento o de no saber qué hacer, comenzamos por abrir el refrigerador y encontramos allí algo con qué entretenernos, es decir, terminamos comiendo o bebiendo.
  • Ansiedad o estrés: dado que la ingesta de alimentos y algunas preparaciones más que otras, pueden brindarnos calma o placer, ante una situación estresante o ante la presencia de ansiedad, muchas veces recurrimos a la comida.
  • Presencia de comida: muchas veces terminamos de comer y al cabo de una hora se nos presenta delante de nuestros ojos o nos ofrecen una porción de pastel o snacks salados, y comemos, sin tener verdaderamente hambre sino simplemente por el estímulo de la presencia de comida ante nosotros.
  • Medicación: determinados medicamentos como aquellos con esteroides, pueden alterar las hormonas que determinan la ingesta de alimento y por eso, comemos más de lo habitual sin que se haya modificado nuestra necesidad, es decir, comemos a pesar de no tener hambre.
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  • Descanso insuficiente: la falta de sueño influye en nuestras hormonas, y nos lleva a buscar alimentos más calóricos y grasos así como a ingerir más cantidad de alimento, porque altera la sensación de saciedad. Sin embargo, muchas de las ingestas que desencadena son sin hambre real.
  • Hidratación deficiente: si tenemos una leve deshidratación porque no estamos ingiriendo suficiente líquido, es muy probable que experimentes sed, y esta sensación puede confundirse fácilmente con la sensación de hambre, llevándonos a comer cuando no lo necesitamos.
  • Somos completadores: el ser humano es un ser "completador" por llamarlo de alguna manera y siempre consume una "unidad", así si nos servimos o nos sirven una porción extra grande, es probable que saciemos el hambre mucho antes de terminarla, pero aun así, porque hay más y deseamos completar una porción, es frecuente que continuemos comiendo.
  • Hábitos y cultura: si la cultura nos dice que siempre debemos comer algo al mediodía, o si estamos habituados a comer alrededor de las 13 horas, es probable que lo hagamos aun sin tener hambre real, aunque hayamos comido muy bien una hora antes, al llegar el horario habitual de comer tu cuerpo buscará alimento.

Como podemos ver, no siempre se trata de hambre, sino que hay muchas otras razones que nos estimulan a comer, y dado que si no tenemos hambre en realidad no necesitamos el alimento, es probable que cuantas más veces comamos sin hambre, más excedente de calorías tengamos.

Por ello, resulta fundamental limitar la cantidad de ingestas sin hambre e intentar comer mayoritariamente cuando realmente sentimos hambre, de manera de ajustarnos lo más posible a las necesidades de energía del organismo.

Cómo evitar comer sin hambre

Para evitar excesos al comer sin hambre, lo primero que debemos hacer es poder identificar la sensación de hambre y diferenciarla de la sensación de apetito o ganas de comer por diferentes razones.

El hambre se identifica como una especia de dolencia física, a nivel del aparato digestivo, mientras que el apetito o los deseos de comer (sin hambre) nos indican las ganas de ingerir algo específico, por lo general cuando tenemos hambre real comeríamos cualquier cosa, mientras que cuando no tenemos hambre sino deseos de comer por alguna de las razones antes dichas, buscamos uno o dos alimentos en particular.

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Los deseos de comer frecuentemente nos conducen a alimentos dulces o salados, pero casi siempre, grasos o con hidratos refinados y por supuesto, con frecuencia calóricos. Esto se debe a que son estos alimentos los que habitualmente nos calman, nos dan placer y satisfacen los deseos de comer aunque sea por un corto tiempo.

Por otro lado, para evitar comer sin hambre podemos evaluar nuestra ingesta anterior, si fue realizada hace más de tres horas y no fue muy abundante, es muy probable que experimentemos hambre real, mientras que si no hace mucho comimos y lo hicimos en abundancia, seguramente se tratará de apetito o ganas de comer y no de una verdadera necesidad del cuerpo por conseguir energía.

Entonces, ya sabes, detente antes de comer, piensa si se trata de hambre real o si son otras las razones que te conducen a intentar ingerir alimentos.

Recuerda que si logras evitar comer si hambre real puedes ajustar más tu ingesta de energía a las verdaderas necesidades del cuerpo y por ello, será de gran ayuda para conservar un peso saludable y un cuerpo en forma.

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