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Cuando el trabajo implica comer fuera de casa

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¿Cómo mantener el michelín bajo control cuando se multiplican almuerzos y cenas de trabajo?. Seguro que entre semana a muchos de vosotros os toca ir a algún restaurante, bien porque estáis fuera de casa y no os queda más remedio o bien porque esa reunión con los jefes se prolonga hasta los postres.

Si acudís a un restaurante dos o tres días a la semana conviene elegir un único plato, y como entrante una sopa, una crema de verduras o un caldo. Es aconsejable eliminar siempre las patatas fritas, el pan y otras guarniciones que no sean verduras crudas, que no deben tomarse con bechamel, gratinadas ni rebozadas.

Seguro que cuando lleguéis a vuestra casa para cenar le echaréis mano al pan o quizá os comáis alguna patata, así que no está demás que hagamos un esfuerzo a la hora de comer fuera con el fin de que rebajemos esa ración diaria de hidratos de carbono.

En cuanto a la carne, lo mejor es el pollo asado, el solomillo o el filete a la plancha antes que el churrasco, el chuletón o el cordero, ya que estas últimas carnes contienen una cantidad de grasa muy superior a las primeras. En general siempre que puedas es mejor elegir un pescado, en cualquier variedad y preparación, aunque a veces nos cueste esfuerzo comerlo congelado, os entiendo.

¿Y qué decir respecto a la bebida?, mejor que otemos por el agua, la cerveza sin alcohol o un vaso de vino, las bebidas azucaradas como la Coca-Cola elevarán nuestro nivel de azúcar, y acabarán produciéndonos esos incómodos gases a la hora de hacer la digestión.

Muchas veces y debido a la falta de tiempo solemos ir a un Fast Food, aqui son preferibles las ensaladas o los nuggets de pollo, así como las hamburguesas sin queso ni mahonesa, saltándonos claro está esas ricas patatas fritas, que podemos sustituir por una ensalada ya preparada.

Si la opción es comer en una pizzería, mejor si elegimos la margarita o la de anchoas que las de cuatro quesos o la mexicana, por no hablar de la hipercalórica salsa barbacoa.

Las pizzerias no suelen ser los sitios más recomendables para comer fuera de casa, ya que esta suele ser una comida pesada y de difícil digestión, así que mejor es que no abusemos de este tipo de comida o el michelín se convertirá en nuestro inseparable compañero de oficina.

Por último nos quedan los sitios de tapas , tan de moda en nuestro país y que suelen llenarse a media mañana, aqui la comida se hace muchas veces de pie o en escasos minutos, así que mejor es sentarse y digerir comodamente esas tapas o raciones que han preparado.
En este capítulo no nos queda más remedio que ceñirnos a lo que el cocinero haya preparado, lo ideal es decantarnos por lacón, el queso semicurado, los boquerones en vinagre o cualquier tipo de pescadito. Los embutidos y la tortilla de patata no están en la lista, lo siento.

Lo más importante es llevemos unos hábitos sanos y saludables a la hora de comer fuera, siguiendo estos pequeños consejos reduciremos esa curvita de la felicidad sin renunciar a comer rico y variado.

Foto | Trifora Blogspot

En vitónica | Consejos para comer fuera de casa y no olvidarnos de la dieta

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