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Alimentos transgénicos en nuestra dieta, el eterno dilema

Alimentos transgénicos en nuestra dieta, el eterno dilema
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Es increíble la polémica en torno a los alimentos transgénicos en los últimos años, aún viva hoy en día, sobre los alimentos transgénicos: muchas afirmaciones de expertos sobre sus beneficios han sido respondidas con afirmaciones de organizaciones ecologistas diciendo lo absolutamente opuesto... ¿Qué opinión tener sobre los transgénicos?

A favor de los alimentos transgénicos

Lo que se busca con la ingenieria genética es subir la productividad en muchos alimentos: por ejemplo hacer que resistan mejor a las plagas o introducir nuevas características en las plantas, obteniendo variedades modificadas. En la teoría, obtener alimentos resistentes a plagas de insectos o a herbicidas suponen un menor uso de insecticidas en la agricultura actual, lo cual debería suponer un menor impacto en el ecosistema.
Por ejemplo: la soja transgénica es uno de los cultivos de este tipo más conocidos, pues se ha conseguido cultivarla por siembre directa y evitando una erosión del suelo donde se cultiva. En cuanto a resistencia, la soja suele hacerse resistente a un herbicida llamado glifosato, al igual que sucede con el maíz y un insecto llamado taladro.
Otro producto muy destacado es el "tomate larga vida", donde se evita la actuación de una enzima que ablanda y envejece el fruto maduro. De esta manera el tomate madura muy lentamente para así poder recogerse y comercializarse directamente, de una manera parecida a la realizada con la soja.

En contra de los alimentos transgénicos

Jugar a ser Dios, de entrada, no está muy bien visto, y por ello los transgénicos siguen contando a día de hoy con una gran oposición de grupos ecologistas, asociaciones de consumidores e incluso científicos y políticos. Las razones que esgrimen son las de la aparición de alergias, cambios genéticos y graves impactos tanto ambientales como en la sociedad, en forma de resistencias a antibióticos, por ejemplo.
Por ello mucha gente en los últimos años ha optado por una corriente ecológica completamente opuesta a la transgénica: movimientos como el Slow Food tienen mucho que ver. Tienen muchas razones, como las comentadas antes, y casos como el de Monsanto: en 2009 fue prohibido un maíz transgénico de su marca al comprobarse que produce una sustancia tóxica para el medio ambiente.
Algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo es que cada vez se come peor por norma general en los países occidentales, pues añadir aditivos, conservantes y sustancias químicas al fin y al cabo a nuestra comida convierte a nuestros alimentos en algo un poco menos natural.
Los problemas parecen acumularse: el Gobierno Indio recientemente ha denegado a esa misma multinacional el cultivo de una berenjena transgénica y no parece ser el único. ¿Existe algo peligroso para nuestra salud y nutrición detrás de los transgénicos? ¿No os importa incluír alimentos transgénicos en vuestra dieta?

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