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Algunos hombres están gordos porque quieren

Algunos hombres están gordos porque quieren
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La presión social y publicitaria sobre el culto al cuerpo y cómo se supone que debe ser para estar guapos es una vergüenza. Mesurar la belleza en kilos y centímetros y pretender que tengamos una talla super-pequeña no es sólo enfermizo sino superficial. Pero algunos están en el otro extremo: están gordos.

Pero gordos porque quieren, porque comen lo que saben que no deben y en cantidades excesivas. Por falta de motivación o simplemente porque pasan: ya se ocuparán del problema cuando llegue. Y llega, eso es de cajón.

Dejemos de lado cualquier enfermedad o transtorno que provoque situaciones de sobrepeso: son motivo de otros blogs especializados o de posts como el de la dieta para el hipotiroidismo.


Hablo de los que saben que los fritos, las salsas, los dulces maxielaborados, las bebidas azucaradas, las chips y fast-food engordan. Lo oyen pero no lo entienden. Lo oyes pero no lo quieres entender. Voy a tener una crítica dura contigo porque si estás gordo es porque quieres.

Fast food

Puedes esforzarte, motivarte para seguir una dieta sana, como la mediterranea, en la que comes de todo y es de lo más saludable. No tienes que pasar hambre y también lo sabes: existen un montón de canales por donde te llega esta información pero no quieres ponerte a ello. Revistas, TV, blogs como Mensencia o Vitónica, el médico, las experiencias de familiares y amigos.

Perderías esos kilos de más y que crees que puedes perder en cuanto te lo propongas (eso va también para los fumadores que creen poder dejar el tabaco por arte de magia) pero te engañas a tí mismo: a más edad, más esfuerzo. Y aparecen los problemas por ese sobrepeso por sorpresa. ¿Por sorpresa? No, amigo, va a ser que no. Son sorpresas anunciadas a bombo y platillo que crees que no te van a llegar a tí.

Tensión arterial alta, colesterol, problemas de espalda, mala circulación; problemas menores como exceso de sebo en el rostro y el cuero cabelludo, más transpiración, flacidez, estrías. ¿No crees que podrías meditarlo y ponerte en marcha?. Estamos a principios de año: podría ser tu buen propósito.

No se trata que te agobies pensando en lo aburrido que vas a comer, tienes que comer cosas que te gusten y no tener en casa nada de lo que te tiente que vas a dejar de lado por ser demasiado calórico. Lo que interesa es el cambio de actitud: no pienses en los kilos sino en el cambio de actitud de empezar algo diferente que te va a sentar muy bien en más de un sentido.

Manos a la obra y márcate metas cortas. Si no puedes pasar sin Coke que sea cero, el pan que sea integral, nada de caprichos dulces por la noche sino por la mañana. Lee las secciones de nutrición y dieta para ir entrando en calor: esto va a ser un entrenamiento y hay que empezar lento pero seguro. Y levanta el culo del sofá sólo 30 minutos seguidos al día para andar, que nadie lo hará por tí. ¡Venga, vago!. ¿A qué esperas?.

Foto | adav, Thomas Hawk , boreritos
En Mensencia | Empecemos con buen pie el 2010: las dietas milagro no existen, Cuidado con los atracones navideños

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