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Cuida tu cabello: la guía perfecta para tratarlo como se debe en la ducha

Cuida tu cabello: la guía perfecta para tratarlo como se debe en la ducha
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A partir de cierta edad (y cierto momento de atención en tus cepillos y peines) te podrás dar cuenta de que la caída del cabello es un tema que debemos de tratar con gran cautela a la hora de tomar un baño, ya que aunque no lo creas, una mala rutina en la ducha puede favorecer a su pronta caída y su lento crecimiento, pero no hay nada porqué alarmarse ya que conoceremos cómo es que se realiza el perfecto ritual del lavado de cabello en la regadera.

Antes que nada, tienes que saber que el cabello en sí es materia muerta, por lo que no necesita ningún tipo de nutrientes para regenerarse a sí mismo, dicho lo anterior hemos derribado el primer mito sobre el cabello: los shampoos para darle luminosidad, fuerza y brillo no funcionan en su totalidad si no hay una buena salud en la piel y los folículos del cabello.

Shampoo: ¿cuál y porqué?

De manera similar a la piel, debes estar claro sobre si tu cabello es más propenso a ser graso o reseco. Esto es bastante fácil de averiguar: toma tres días de descanso y deja de lavarte el cabello (pero no de bañarte, por favor) para ver qué tanto sebo produce y saber el producto indicado para ti.

Lavar el cabello dos o tres veces a la semana es más que suficiente en el caso del cabello graso, ya que los shampoos contienen sustancias naturales que ayudan en el efecto re-engrasante para el cabello.

Contra el cabello seco hay champús con sustancias hidratantes (aceites de germen de trigo, aceite de jojoba o de almendras) que garantizan que la película protectora de la humedad del cabello se vuelva más fuerte, obteniendo así un pelo más humectado, flexible y fácil de peinar.

Cinco puntos para un cabello más sano

El cuidado del cabello no sólo se queda en el cuarto de baño, también podemos aplicar acciones (y evitar algunas) para no tener que lamentar una calvicie temprana y sumarte al club de los amantes de las gorras.

  1. Cuida la temperatura del agua: El agua caliente de la regadera reseca mucho el cabello y lo hace propenso a la caída en caso de que peines con cepillo, lo mejor es que el agua para lavarlo sea de una temperatura entre tibia y fría, para que el cabello quede luminoso y más firme.
  2. No abuses del champú: un error común en el lavado del cabello es que muchos creen que mientras más usemos mejor resultados tendremos, pero es falso: unas cuantas gotas en la palma de tu mano (no directamente en el cabello) para hacer espuma y frotar profundamente bastarán para eliminar la suciedad de nuestro pelo.
  3. Enjuágate bien la cabeza: No, no es por temor a que la espuma te llegue a los ojos y salgas hecho un mar de lágrimas. La espuma seca en el cabello puede irritar la piel y así interferir en el crecimiento de la cabellera.
  4. No apliques la fuerza: torturar a tu cabello con la toalla frotándolo fuertemente hará que se caiga si los factores anteriores de la ducha (como el agua caliente) han debilitado al cabello. Usa la toalla prácticamente para quitar el exceso de humedad, pero deja que se seque con el aire de forma natural.
  5. La secadora es mejor de lejos: si tienes prisa por que tu cabello se seque, evita al máximo el aire caliente de la secadora, úsala a al menos 30 centímetros de distancia y con aire frío. Recuerda que todo exceso de calor le hace mal a nuestro pelo.

Ahora que lo sabes, nunca está de más poner en práctica estos consejos para evitar la caída del cabello, aún estás a tiempo de cambiar tus productos capilares en lugar de invertir en sombreros.

Imágenes | Pixabay

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