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Tres ejercicios abdominales que deberías evitar en el gimnasio
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Tres ejercicios abdominales que deberías evitar en el gimnasio

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El abdomen es siempre el foco de atención en nuestros entrenamientos, y por ello, acudimos a diversidad de elementos, movimientos o ejercicios con la finalidad de no estancarnos sino progresar y ver resultados. Sin embargo, en la gran variedad hay tres ejercicios abdominales que deberías evitar en el gimnasio por lo riesgoso que pueden ser estos movimientos.

1. Rotaciones de tronco

Este ejercicio que se realiza tanto de pie como sentados con un bastón o barra sobre los trapecios tiene como finalidad solicitar el esfuerzo de los oblicuos abdominales. Sin embargo, puede implicar riesgo para las vertebras lumbares y también, puede afectar algunas articulaciones.

El ejercicio propone movilizar sólo el tronco, dejando inmóvil el cuerpo de la cintura para abajo, por lo tanto, la espalda baja o región lumbar que tiene escasa movilidad puede verse afectada. De igual manera, si lo realizamos de pie el intento de permanecer en una posición cuando el resto del cuerpo se gira puede sobrecargar la articulación de la rodilla.

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Por otro lado, no es el movimiento más efectivo para trabajar el abdomen sino que podemos solicitar el esfuerzo de los oblicuos y lograr verdaderos resultados sin mayores riesgos con otros ejercicios más seguros para esta región del abdomen.

Por supuesto, hay muchos movimientos que involucran la rotación del tronco, pero en este sobre todo es la inmovilidad de una parte del cuerpo la que pone en riesgo la columna vertebral.

Elevaciones de piernas en suelo

Es uno de los ejercicios más usados para trabajar la zona subumbilical del recto mayor del abdomen, es decir, para trabajar la porción inferior de los abdominales que tanto deseamos marcar. Sin embargo, su ejecución representa varios riesgos.

El movimiento comienza con las piernas perpendiculares al tronco, mientras estamos tumbados boca arriba, lo cual ya es una posición insegura para la columna ya que genera compresión raquídea, es decir, se presiona en un punto concreto con el peso del cuerpo la columna.

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Por otro lado, se activa el abdomen a medida que se comienza el descenso de las piernas rectas hacia el suelo, sin embargo, en este proceso también se involucran músculos flexores de la cadera que pueden verse sobrecargados y como si fuera poco, a medida que acercamos los pies al suelo se arquea la columna lumbar pudiendo esto ser un factor de riesgo para sufrir lesiones.

Por ello, lo recomendable es descender las piernas no rectas sino ligeramente flexionadas hasta formar un ángulo de 45° entre estas y el suelo, para no despegar en ningún momento la espalda baja del mismo. También puede ayudar colocar las manos debajo de los glúteos para prevenir la lordosis lumbar que tanto puede perjudicarnos.

Asimismo, podemos usar otros muchos ejercicios para trabajar la porción inferior del abdomen que representan menos riesgo para nuestro cuerpo. Aunque como siempre decimos, es primordial una buena técnica, calentamiento, vuelta a la calma y un esfuerzo progresivo para prevenir lesiones.

Elevaciones de tronco en banco inclinado

Este movimiento consiste en realizar una elevación completa de tronco mientras nos encontramos tumbados boca arriba en un banco inclinado, es decir, debemos elevarnos contra la gravedad como nos muestran en Vitónica.

En este movimiento, no sólo se solicita el trabajo del abdomen, sino que para elevarnos por completo desde una posición declinada, se contraen en gran manera los flexores de la cadera. Además, dada la dificultad del movimiento, muchas veces cometemos el error de ayudarnos con las manos, jalando desde atrás de la nuca y ello puede lesionar la columna cervical.

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Además, también la columna vertebral de la región lumbar puede verse dañada y lo peor, el movimiento no es más efectivo para trabajar el abdomen que la clásica elevación de tronco en suelo, en donde el recorrido es más corto y evitamos los riesgos antes dichos.

Por todo esto, recuerda que un ejercicio mal realizado o que obliga al cuerpo a realizar gestos no naturales puede dañarnos, o incrementar el riesgo de sufrir dolores, molestias y lesiones a futuro.

Entonces, escoge otros movimientos, prioriza su técnica y nunca olvides el calentamiento así como la vuelta a la calma en tus entrenamientos, pues tu atención al ejercitarte es clave para prevenir lesiones y obtener resultados.

Imagen | iStock

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