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El arte de la conversación

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En nuestro día a día hablamos sin parar. Con compañeros, vecinos, amigos, conocidos, jefes, suegras, suegros… Las conversaciones suelen salir fluidas y sin mayor problema. Sin embargo, no siempre ocurre igual.

Existe toda una legión de tímidos que no son capaces de hilar una conversación, y no porque no tengan nada que decir. También hombres que por lo general tienen facilidad de palabra pueden encontrarse en situaciones incómodas de las que no sepan salir, como ser anfitriones en una cena formal de trabajo.

¿Qué temas deben tratarse y cuáles no? ¿En qué momento?

Aunque parezca mentira, existe toda una rama del protocolo dedicada a este tema. La conversación es el corazón de la vida social del ser humano, y en aprender a manejar sus rudimentos puede estar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un negocio, de una relación, o de una simple cena.

Aquí van unas cuantas pistas para salir airosos.

emdot conversación

  • No hables de ti mismo. Puedes ser apasionante, pero resérvate como tema de debate para cuando estés con tus amigos más íntimos. A los demás les importa bien poco.
  • Interésate por tu invitado. El que apenas le conozcas es, al mismo tiempo, un horror y una gran ventaja. Piensa en todas esas cosas que tus amigos están hartos de oír y en las que ya estás harto de oír tú. Enhorabuena, has encontrado un campo virgen.
  • Cena, no rueda de prensa. Sin contradecir lo anterior, no hay que pasarse con las preguntas a nuestros invitados. Mucho tacto y mucha delicadeza para que no pareza que los estamos sometiendo al tercer grado. Recurre a las preguntas indirectas, o prueba a dejar frases colgando en puntos suspensivos. Ambas estrategias suelen ser bastante eficaces para invitar a nuestro interlocutor a participar en la conversación.
  • Feedback. Ya que preguntas, pon interés y atención en lo que te están contando, porque ahí puede estar el hilo que tire sin problemas del resto de la conversación. No hay nada más irritante que el que te pregunten y luego no presten atención a lo que acabas de contar.
  • Los sermones para la misa. Puede que tu experiencia vital haya sido apasionante, pero evita utilizar un tono protector al expresar tu opinión. Sin dejar de ser tú mismo, con tus ideas y tus opiniones propias, con un desconocido es mejor pasar de puntillas y no querer profundizar demasiado en los temas.
  • joshua rappeneker conversación

  • Temas tabú. Hay ciertos temas de conversación que no es apropiado abordar en una primera toma de contacto, sobre todo si algo importante depende de ello. Religión, dinero, política, suelen despertar grandes pasiones en quien habla, así que hay que manejarlos con cuidado. Hablar de dinero se considera de mala educación. Incluso es un tema peliagudo en nuestros círculos más íntimos, así que cuidado. Totalmente prohibido preguntar cuánto se gana o ir contando cuánto nos ha costado tal cosa. Es de lo peorcito que podemos hacer.
  • Mantente al día. La actualidad es una fuente inagotable de temas de conversación. Es posible que te encuentres en tu mesa a invitados que saben mucho de literatura sin que tú tengas ni idea porque eres físico nuclear. En ese caso lo mejor será redirigir la charla a un campo neutro y nada mejor que las últimas noticias. Eso sí, evita ser Google News y cuidado con la política, que se las trae.
  • Hablemos de sexo. Si no estás en una reunión de swingers, esto es mejor que lo dejes fuera. El sexo pertenece a la esfera íntima de la vida de la persona, y no todo el mundo se siente cómodo sacando a pasear sus costumbres más privadas al patio de recreo.

Imágenes | Joshua Rappeneker, Gaetan Lee, Emdot

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