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Paul Newman, la leyenda de los ojos azules

Paul Newman, la leyenda de los ojos azules
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Paul Newman es uno de esos personajes que no podrían faltar en un listado de elegancia masculina y en el Hall of Fame de nuestro repaso al estilo semanal en Mensencia. En este sentido, el actor de Ohio siempre ha sido un referente de elegancia clásica, quizá no tan estudiada y rígida, como la de nuestro también admirado Gary Cooper, pero siempre aportando un estilo casual, sin reglas de por medio, ahí residía lo mejor de Newman.

Su fallecimiento, el 26 de septiembre del año pasado, dejaba una huella imborrable en la industria del cine. Rodeado siempre de bellas y atractivas mujeres, Paul Newman desprendía en cada fotograma una sensualidad innata, poco estudiada, de la que hoy día no abunda demasiado. Con eso también había conseguido llegar alto, y es que el estilo y la elegancia también está formada por factores que van mucho más allá de una forma de vestir concreta.

Su faceta de hombre rebelde se trasladaba también a su forma de vestir. A Newman era común verle con camisas vaqueras, tejanos desgastados y cazadoras y abrigos de corte sport, pero también era capaz de convertirse en un auténtico gentleman, para ello solía vestir pantalones sastre que combinaba a la perfección con camisas blancas con o sin corbata.

Su papel de cowboy rebelde cuajaba a la perfección son cu carácter de chico tímido, pero con fuerte temperamento. De esa época nos quedan sus camisas denim, tan de moda esta temporada.

Su fama de bebedor compulsivo, motivada por problemas con su matrimonio lo condujo a refugiarse muchas veces en el alcohol, una especie de engañosa válvula de escape con la que intentaba olvidar sus problemas.
En la época estival Newman salía a navegar con unos amigos. Allí le bastaba con unas bermudas y con una camisa desabrochada para pasar unos días tranquilo, alejado de las siempre agobiantes jornadas de rodaje y acompañado al mismo tiempo por dos de sus grandes pasiones, la cerveza y el tabaco.

Pero Paul Newman también sabía ser un gentleman, era poco amigo de acudir a las Gala de los Premios Oscar, aunque a lo largo de su carrera le han concedido tres estatuillas, la última en el año 1993. Ahí es cuando Newman se enfudaba en un elegante esmoquin negro, que siempre lucía con sencillez y elegancia.

Abrigos y gabardinas conformaban también su vestuario de prendas exteriores. Siempre en colores sobrios, entre los que destacaba el negro y el gris. Con ello Paul Newman quería huir de las estridencias que marcaba la moda del momento.

Esos tonos sobrios y discretos son los que acompañaron a Newman en sus últimos años de vida. En esta instantánea lo podemos ver con un blazer cruzado en azul marino, unos pantalones marengo y una camisa azulona que acompañaba a una corbata en tonos oscuros.

Paul Newman será recordado siempre por ser un gran actor y por comportarse como una persona genial, dentro y fuera de los estudios de Hollywood, con una vida personal llena de luces y sombras. Hoy en día lo que nadie duda es que es uno de los pocos actores que siempre ha sido fiel consigo mismo. En Mensencia le recordaremos por eso, y por tener un estilo sencillo, pero lleno de personalidad, como a nosotros nos gusta. ¡Genial, Newman!

Foto | Nydailynews, Ghost in the Machine, Morfoeditorial, Paparizoo, Marieclaire, Telegraph
En Mensencia | Gary Cooper, el nacimiento de la elegancia masculina

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