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El estilo del príncipe Guillermo de Inglaterra

El estilo del príncipe Guillermo de Inglaterra
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Nacer y ser el centro de todas las miradas no tiene que ser fácil. Eso dicen. Al parecer te obliga a no salirte nunca de tu papel y a mantener una fachada de “soy un señor (sin truhán) aunque aún no haya cumplido los 30” que sólo puede conseguirse con una escoba introducida en salva sea la parte. O con hombreras.

De los chicos Windsor poco se puede decir que no haya salido ya en el Hola o en la Bravo, y menos aún que no podamos imaginar con un poquito de sentido común. Pero hoy vamos a dejar las juerguecitas del segundo heredero al trono de Inglaterra para fijarnos en ese estilo tan peculiar que le caracteriza.

Porque chicos, queramos o no William de Windsor es el prototipo con patas de toda una clase de hombres.

william y harry
Pantalones de pana. Born to be wild.

Si me pidieran que lo resumiera rápidamente no me cabe duda de que me bastaría con dos palabras: soberanamente aburrido. El chiste va de regalo, marca de la casa.

Entiéndanme bien. Viste genial. Siempre de punta en blanco. No se le coge en un renuncio jamás. Pero lo más atrevido que ha llevado jamás – y por jamás se entiende desde que Google tiene registros de su vida, obra y milagros – ha sido una chaqueta de terciopelo. Lo cual teniendo en cuenta que era lo más in de lo in entre los niños bien el invierno pasado, pues como que no tiene mérito.

william gila
«Hola, ¿es el enemigo?»

Guillermo – uso Guillermo y William indistintamente, para que veáis que soy bilingüe, que no bífida – no sale de su camisa azul, sus chinos beiges o azul marino. Y pare usted de contar. Su forma de vestir es tan anodina, tan cuidada para que sea tan neutra, tan perfecta, tan inmaculada que, a largo plazo, despierta el bostezo.

Es decir, William tiene un gusto exquisito para la ropa. Mima cada detalle. Pero es tan repetitivo que cualquier gracia que pudiera tener se la está quitando. La camisa podrá ser de la marca que sea, hecha a manos por niñitas norcoreanas y bordada por una monja vieja de un convento de Tumbuctú, pero si siempre es celeste, blanca o rosa, apaga y vámonos.

william too sexy for my plane

Como me dijeron a mí el otro día, más soso que un bocata de calamares. Guillermo tiene el sobresaliente en clasicismo pero un ceraco como una casa en originalidad. Aprobado raspadito para el mayor de los hijos de Diana de Gales, a quien encima, además, empieza a vérsele el cartón con tan solo 27 años. Uno no debería parecer un señor de 50 años cuando aún no ha cumplido los treinta.

Ojo al dato, para algunos esto será digno de alabanza por aceptarse tal como es y envejecer con dignidad -a partir de los 25 ya no se crece, se envejece – pero recordemos que este hombre tiene una imagen pública y que, precisamente, le criticamos mimar tanto su halo de Mister Perfecto.

willie dirrrrty

Eso sí, vamos a romper una lanza en favor del chaval. La mayor parte de las veces se le ve vestido de traje de chaqueta. Casi siempre azul marino o gris. Muy en su papel. Nada que objetar. Después del estilo histriónico de Marc Jacobs, casi que se agradece un poco de lo de siempre. Pero hombre, chico, una cosa es que no puedas sacar los pies del plato y otra que te caparan los plastidecores cuando eras pequeño: existe todo un mundo de color más allá de la Tríada. Colores muy masculinos, además.

En conclusión: demasiado inmaculado, demasiado perfecto. Suéltate el pelo, Will. Mientras aún te quede.

Imágenes | Sitio oficial de la Casa Real Británica, Sitio oficial del Príncipe de Gales

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