Primavera y deporte: el peor enemigo, el asma

Primavera y deporte: el peor enemigo, el asma
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Ahora que se avecina la primavera y con ella la famosa alergia, el asma se convierte para muchos de nosotros en todo un problema si queremos practicar deporte al aire libre. Yo de siempre había pensado que personas con asma era imposible el poder ejercitarse, salir a correr o practicar deportes que requieran alta resistencia en el exterior, y la opción más lógica a este problema era el gimnasio; es más, estoy apuntado a un gimnasio para evitar que me de un episodio asmático mientras salgo a correr por Madrid pero, al parecer, no es así como funciona.

La gente que padece asma puede hacer más que practicar deporte: puede destacar en el deporte. Como nota curiosa casi el 17% de los atletas norteamericanos que participaron en los Juegos Olímpicos de 1996 tenían asma. Y esos atletas olímpicos no sólo participaron, sino que el 30% de ellos ganó alguna medalla olímpica.

Según los últimos estudios, el hecho de que padezcas asma está relacionado con el deporte pero de manera beneficiosa, pues sabemos que el deporte ayuda a mantenerte en forma, a mantener un peso saludable e, incluso, a fortalecer los músculos pectorales que participan en la respiración. Y si tienes asma, esto último es especialmente importante porque puede contribuir a que los pulmones te funcionen mejor.

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Eso sí, todo hay que tomarlo con cierta mesura y precaución y si sufrimos de asma no podemos matarnos a correr, dos horas diarias por un campo lleno de gramíneas porque eso sería equivalente a estar pisando un campo repleto de minas: alguna explota fijo pero porque nosotros lo hemos buscado. Hay algunos deportes que no tienen tantas probabilidades de ocasionar problemas a la gente que padece asma. Por ejemplo, la natación y el esquí de pista tienen menos probabilidades de desencadenar crisis asmáticas.

Dentro de este grupo se incluyen deportes como el béisbol, el fútbol americano, la gimnasia y el atletismo, teniendo que excluir de este amplio grupo las actividades de resistencia y/o largo recorrido. Estos deportes de resistencia, como correr trayectos largos y el ciclismo, y aquellos que requieren hacer un gasto energético durante un período de tiempo prolongado, como el fútbol y el baloncesto, pueden ser menos recomendables para una persona con asma. Especialmente nos recomiendan evitar aquellos deportes que aúnen, tanto la resistencia como el factor frío; séase, el esquí de travesía o el hockey sobre hielo.

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Pero no porque sufras de asma has de renunciar a estos deportes ya que, como muchos atletas y deportistas han experimentado, con entrenamiento y la medicación adecuada, se puede practicar el deporte que se elija sin ningún problema. Para ello antes de empezar a practicarlo hemos de adoptar una serie de medidas para evitar la posible aparición de un ataque de asma.

Antes de hacer deporte, debemos de tener bien controlado nuestra frecuencia de episodios asmáticos; es decir, no debemos estar teniendo muchas crisis contiuas pues la probabilidad de que aparezca una más es bastante probable, valga la redundancia. La mejor forma de tener el asma bajo control es tomándonos todos los medicamentos que nos haya recetado el médico, incluso cuando nos encontremos bien y, a ser posible, si sufrimos ataques bastante continuados, debemos llevar siempre encima la medicación, incluso durante los entrenamientos, por si tuviéramos una crisis.

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Sobre todo hablar con el alergólogo pues existen distintos mecanismos y “tácticas” para evitar o al menos minimizar las posibilidades de sufrir un ataque de asma. Dependiendo de cuáles sean los desencadenantes es posible que esas estrategias incluyan evitar los entrenamientos al aire libre cuando los niveles de polen y esporas sean altos, llevar bufanda o un pasamontañas cuando entrenes al aire libre durante los meses de invierno, o asegurarte de que siempre dedicas unos minutos al calentamiento antes de hacer ejercicio y al enfriamiento al acabar la sesión.

Y por último, asegurarnos de que tanto nuestro entrenador como tus compañeros de equipo o al menos alguien allegado a ti, saben que tienes asma y entienden cuándo necesitas tomarte un respiro y qué pasos se deberían seguir en el caso de que tuvieras una crisis. Siguiendo estos pasos y acudiendo a un alergólogo, la primavera puede ser todo lo deportiva que nosotros queramos.

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