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El marco de tus ojos (I)

El marco de tus ojos (I)
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Hablábamos hace poco del tormento que supone tener unas cejas demasiado pobladas y no saber por dónde empezar a depilar ni cómo hacerlo. Aunque el primer consejo es siempre acudir a un centro de estética, habrá quien quiera intentarlo sólo en casa, así que entre hoy y mañana vamos a entrar en profundidad en los pasos a seguir.

En primer lugar hay que entender cómo funciona el pelo del cuerpo. Es algo bastante curioso porque los pelos nacen en línea. Cuando los vemos todos juntos no parece, pero en realidad nacen por capas paralelas. Lo único es que esas líneas son discontinuas, por eso da la sensación de que cada uno brota donde le da la gana. Esto es básico para mantener la armonía y que no queden picos en el resultado final, porque si quitamos pelos de líneas diferentes empiezan a aparecer minicalvitas que causan mala impresión. Identificaremos la línea que estamos depilando y separaremos los pelos que pertenecen a ella y los que no.

Vimos también la importancia de delimitar las dos cejas quitando el dichoso entrecejo que tan horrible queda tanto en hombres como en mujeres. De nuevo la pregunta, ¿hasta dónde hay que quitar? Normalmente se toma como referencia la línea imaginaria que asciende desde el borde de la aleta de la nariz hacia arriba, y que corta aproximadamente con la comisura del ojo. Nunca atravesaremos esa línea porque entonces la separación entre ambas cejas sería excesiva. Lo recomendable es mantenerse cerca de ella, aunque siempre dependerá del tipo de rostro. Por ejemplo, en alguien con una nariz muy ancha, la norma de los trópicos de la cara no sería válida.

Para aquellos con una nariz ancha, la solución más efectiva es, en primer lugar, quitar aquellos pelos más gruesos del entrecejo, empezando por aclarar el centro y luego ir, capa a capa, hacia los lados hasta vernos bien nosotros mismos. También podemos consultar a algún amigo si no nos fiamos mucho de nuestro criterio (en cejas suele ser bueno contar con una segunda opinión, pues llega un momento en el que se pierde la perspectiva). Vamos aclarando desde el centro hasta los lados, teniendo el tope imaginario de la comisura del ojo.

Lo ideal es respetar la estructura natural de la cara, y eso es algo que sólo puede verse sobre el terreno.

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