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Las cejas: tiene que haber dos

Las cejas: tiene que haber dos
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Pocos hombres se dan cuenta de la importancia de mantener las cejas en su sitio, bien peinadas y recortadas, y muchos, cuando lo hacen, no saben cuándo empezar. O lo que es incluso peor: cuándo terminar. Así pasa que encuentras compañeros a los que un día no se les ven los ojos y al día siguiente parecen una supermodelo australiana. Ese es el primer error: querer cambiar el aspecto de las cejas de golpe.

Sin embargo no hay que olvidar lo delicado del tema. Conozco a muchos hombres para quienes lo salvaje de sus cejas es una seña de masculinidad, y nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que unas cejas descuidadas destrozan el rostro, perdiendo efectividad todo lo demás que podamos haber hecho. ¿De qué sirve una barba cuidada hasta el detalle si nuestras cejas nos cubren media frente? La importancia de eliminar ese vello sobrante es fundamental, así como hacerlo con el tacto suficiente como para que no se convierta en motivo de burla social.

Un cambio radical en las cejas llama inmediatamente la atención (esto nos da una idea de la importancia relativa en el conjunto de nuestra imagen), tanto en los hombres como en las mujeres, así que más vale tomarse su tiempo y considerarlo un proceso hacia unas cejas perfectas más que una depilación tradicional de las de fuera el pelo sobrante aquí y ahora.

Existen tres normas fundamentales a tener en cuenta cuando un hombre quiere depilarse las cejas:

  • El tiempo. Sobre todo si se tienen cejas muy pobladas, es preferible hacerlo poco a poco, eliminando cada semana una línea de pelo más que la anterior. Cuidado con las pinzas, son adictivas.
  • </ul><p></p>La cara del hombre no es la de la mujer. Estamos acostumbrados a ver a las mujeres depilarse las cejas y el resultado que esto produce, como los humanos aprendemos por imitación, es la tendencia es imitar el arco de la ceja femenina. Es un error corriente entre principiantes, pero no pasa nada, el pelo crece. El arco masculino debe ser mucho menos pronunciado, más suave, evitando a toda costa el efecto Zapatero. 
    

    Separar los ojos. El problema más común suele ser el entrecejo más que el grosor, aunque también lo veremos. Un entrecejo demasiado poblado o unas cejas demasiado juntas provocan la sensación de que los ojos están más cerca el uno del otro de lo que en realidad están, y además da un aspecto un poco rupestre, por decirlo de alguna manera. Hay que atreverse a separar las cejas, pero nos ceñiremos a la línea imaginaria que sube desde las aletas de la nariz hasta la comisura de los ojos y nunca, nunca, bajo ningún concepto, la atravesaremos. Los resultados podrían ser catastróficos.

    Nunca jamás debes afeitarte las cejas (¡no por dios!), ni mucho menos cortarlas (otro error clásico. Que levante la mano quien no se las haya recortado con unas tijeritas en plan “tengo que hacer algo ya”). En cualquier caso, para la primera vez personalmente os recomiendo acudir a un centro de estética donde puedan estudiar la forma de la cara y depilar en consonancia, y de paso los que no hayáis usado nunca unas pinzas también veis los pequeños trucos. Eso sí, no desesperéis, estoy preparando un artículo sobre forma, anchura y tipo de cara. Paciencia.

    Imagen | Aceros de Hispania

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