Compartir
Publicidad
Publicidad

El marco de tus ojos (y II)

El marco de tus ojos (y II)
Guardar
4 Comentarios
Publicidad
Publicidad


Antes de empezar a leer esta entrada, es mejor recordar lo que decíamos ayer. Las cejas son importantísimas porque nos ayudan a definir nuestra mirada, y hoy vamos a terminar de ver cómo conseguir el resultado deseado.

Una vez sin entrecejo, hay que despejarla zona. Dejemos por un momento lo que es la ceja-ceja a un lado y concentrémonos en los alrededores. Habitualmente veremos muchos pelitos más claro que los de la ceja pero más oscuro que el vello facial normal, y esos son los que vamos a eliminar con ayuda de unas pinzas. No suelen ser muchos (recordemos que siempre depende de la persona), aunque su efecto se nota bastante en el conjunto de la cara. Esto lo comprobaréis vosotros mismos cuando os decidáis a probarlo. Es algo que sucede por igual a hombres y mujeres, por eso puedo decirlo desde mi propia experiencia: parece que no se ven, que casi no están, pero cuando desaparece de repente hay más luz en el rostro.

Hasta aquí lo fácil. ¿Qué hacer con el rabillo de la ceja? ¿Cuál es el grosor adecuado? ¿Qué forma le doy? Desgraciadamente, no hay fórmulas absolutas. Un truco suele ser fijarnos en las cejas de los famosos (de los que tienen estilo, por favor) y más o menos seguir el patrón que más coincida con nuestra estructura ósea. Las de George Clooney son de mis favoritas, porque aunque están cuidadas mantienen ese aspecto ligeramente salvaje y natural que sienta tan bien. De todos modos, al final suele depender del gusto de cada cual, aunque hay una serie de pautas a tener en cuenta.

La ceja del hombre tiende a ser recta. Mientras que en la mujer tiene todo el aspecto de un arco, en el hombre esa curva debe suavizarse. Normalmente bastará con seguir la línea natural de la propia ceja, pues es una forma que viene marcada por naturaleza. En cuanto al grosor es muy importante no dejarse las cejas demasiado finas, y para ello hay que tener mucho cuidado al quitar los pelos por debajo del arco. Esto es complicado de explicar, así que atentos.

Imaginemos que dividimos la ceja en dos mitades, una más cerca de la nariz, que sería la cabeza, y otra más cerca de la oreja, que sería el rabillo. Pues bien, al depilar por debajo de la ceja, en la cabeza podremos hacer una línea pura, es decir, que todo el vello nazca al mismo nivel. Sin embargo, en el rabillo la tendencia es la apariencia silvestre, es decir, ir dejando los pelos tal y como están. Si fueran demasiado abundantes, quitaríamos los más cercanos al ojo con la pinza, pero evitaríamos respetar la línea paralela del pelo de la que os hablaba en la anterior entrada.

Por arriba… Por arriba haremos trampa. Recuerdo que os dije que ni se os ocurriera recortaros las cejas. Pues bien, mentí. No quería que os emocionárais con las tijeras antes de haber tenido tiempo de explicar todo esto. En los centros de estética se utilizan tijeras, claro, pero en los centros de estética son profesionales. Para casa, yo personalmente recomiendo un cortapelo especial para cara, que suelen tener cabezales más pequeños y capacidad limitada de corte. Los resultados son muy buenos, y sólo tendríamos que peinar la ceja hacia arriba e ir recortando según el gusto de cada uno (personalmente no creo que fuera buena idea recortar todo lo que sobre hacia arriba, sino ir poco a poco hasta conseguir el efecto deseado).

Espero haberos aclarado un poco los pasos a seguir, pero si tenéis alguna duda procuraré aclararla en los comentarios. Y ánimo a todos, porque aunque al principio es difícil luego los resultados son espectaculares.

En Mensencia | Las cejas: tiene que haber dos; El marco de tus ojos (I)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos