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Reloj no marques las horas

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De todos los objetos de vestir que usamos a diario, probablemente el más cargado de fetichismo sea, quizás, el reloj de pulsera. La mayoría tenemos uno, uno que nos dura varios años y a quien somos más fieles que a nuestra pareja. Casi que me pongo celosa. A lo mejor, si somos puntillosos con nuestro estilo, tenemos otro para las ocasionas especiales. Y demos gracias.

Evidentemente, no se trata de tener un reloj para cada día. Al fin y al cabo, un buen reloj vale su dinero por lo que habrá que elegir bien la compra según nuestras necesidades y nuestro estilo de vida. Porque hay tantos relojes como muñecas, hagamos un breve repaso y juguemos un poco por la cantidad de relojes que tenemos en el mercado.

reloj normal de valentín ramos

Es lo mejor de vivir en una sociedad de consumo, que tenemos de todo, de todos los colores y de todos los precios. Una maravilla. Es por eso que una buena opción siempre será, además de invertir en un buen reloj más o menos atemporal, tener varios más baratos para adaptar al día a día y a ocasiones que no requieran tanta pompa.

Si empezamos por los clásicos, es fácil que se nos pongan los dientes largos viendos los diferentes catálogos. Montblanc o Rolex son de las marcas más codiciadas, aunque no os creáis, que tienen cada cosa en sus respectivas colecciones que tiran de espaldas, pero bueno. De gama media tirando a alta tenemos los Viceroy-no-es-lo-que-tengo-es-lo-que-soy (un eslogan cutre pero vaya si se pega) y los Time Force, y luego tenemos ya más baratitos los de Valentín Ramos. Evidentemente, siempre están los de los chinos, claro está, pero no tengo fotos. Además, una cosa es no gastarse un pastón y otra muy distinta querer que se nos vuelva verde la piel de la muñeca. En adelante, los productos de chinolandia los dejaremos sólo para emergencias.

Lo bueno de un gran reloj de marca es que, en teoría, tarda más en pasar de moda. Viendo las esferas que se llevan hoy, son iguales que un reloj que llevaba mi tío a finales de los 80 principios de los 90. Y que aún lleva. También, dependiendo de lo que nos queramos gastar, podemos tener una bonita pieza que pasar de generación en generación. Las principales marcas suelen hacer gala de unos mecanismos muy precisos, siendo ellos los primeros que hacen valer la durabilidad frente al resto de competencia. Además, si nos movemos en ambientes de negocios, una determinada marca podrá darnos más prestigio que otra. Los seres humanos somos así de tontos. Como siempre, se trata de controlar la primera impresión que vamos a causar en nuestros interlocutores.

ejemplo de relojes de valentín ramos

Por lo general, la primera decisión a la que nos enfrentamos a la hora de elegir un reloj es si lo queremos analógico o digital, como la tele. Aunque siempre habrá honrosas excepciones, lo normal es que los relojes digitales se asocien con la informalidad, el ocio y el tiempo libre, los ochenta y los japoneses. Vale, me he pasado un poco, pero ya veis por donde voy: informal = digital.

El reloj con sus manecillas y toda la pesca, sigue siendo a día de hoy el verdadero rey de las muñecas. Tiembla Barbie (hoy estoy que me salgo). Y una vez más tenemos diferentes modelos para elegir. Lo primero será decidir si queremos correa de piel o de acero inoxidable. Los de piel suelen ser más elegantes y sofisticados, pero también requieren ser mucho más cuidadosos con la correa. Es cierto, se puede cambiar, pero siempre hay momento entre que lo cambiamos y no que empieza a tener un aspecto ligeramente más feo pero todavía no tanto como para que sea imprescindible. Si nos decidimos por uno bueno de piel, y no vamos a poder cambiarlo cuando nos plazca, será mejor reservarlo para las grandes ocasiones.

Para el día a día, la mejor solución es uno de acero inoxidable. Es más resistente, tanto en la dureza del material como en la apariencia, que tarda más en perder el brillo. Además, no desentona en ninguna ocasión. Tanto para ir al parque a pasear con la novia como para una reunión de trabajo o una cena formal, un buen reloj de acero inoxidable siempre es una apuesta segura, sobre todo si no podemos permitirnos tener cientos y cientos de relojes. O si, como es mi caso, somos de tener un favorito y los demás no nos dicen nada.

Otro punto al que hay que prestar especial atención es la esfera. Aquí es cuestión de gustos, pero si nos ponemos en el pellejo de alguien que vaya a hacer un regalo por San Valentín (esos novios y novias, atentos), hay unas pequeñas guías para orientarnos mejor. La esfera cuadrada es muy bonita. En las imágenes hemos podido ver un par de ellas, cada una en su estilo pero las dos preciosas. Sin embargo son muy personales, no a todo el mundo les gustan. Lo malo de las esferas cuadradas es que ahora se llevan, pero son más dependientes de las modas que las redondas, y que además dan un aspecto ligeramente más formal.

viceroy

Las redondas son el clásico entre los clásicos. Me atrevería a decir que son un acierto seguro, por si no estás convencido de quedarte con la cuadrada. Lo malo de las esferas redondas es que los fabricantes se emocionan y empiezan a añadir miniesferas con funciones diversas que en realidad sólo usan cuatro gatos y que restan visibilidad al modelo. Esto es importante tenerlo en cuenta, porque si el destinatario del reloj es ligeramente cegatín (como quien suscribe) puede equivocarse más de una y más de dos veces al dar la hora, y al fin y al cabo para eso sirven los relojes. Eso sí, hay que reconocer que se esfuerzan porque las miniesferas no estorben mucho, y a veces lo consiguen jugando con los colores.

Los colores serán otro punto a tener en cuenta. Plata y negro no van a fallar nunca, pero son demasiado clásicos. Para los que se quieran arriesgar, tienen toda una magnífica gama de marrones (menudo riesgo, del negro al marrón, pero ya sabemos que muchos de nuestros lectores son bastante conservadores en el vestir) que se combinan con oro que da gusto. También los hay que mezclan mucho color, sobre todo para darle un aire más deportivo, y juegan con azul en las esferas, naranja, rojo, y todo lo que se les ponga por delante. Una vez más, es una cuestión de gusto personal, aunque si no podemos tener varios relojes es mejor optar por colores neutros que combinen con todo, como negro, plata, marrón, y cómo no, azul marino.

Lo que me recuerda que tengo que escribir la segunda parte del tutorial de colores antes de que me matéis de aburrimiento.

Imágenes | Rolex; Viceroy; Valentín Ramos

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