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Lo bueno y lo malo de tener una follamiga
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Lo bueno y lo malo de tener una follamiga

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Lejos han quedado esos tiempos en los que las relaciones sexuales se limitaban a las parejas, y es que en la actualidad no solo hay gente que mantiene relaciones sexuales con extraños, sino también gente que las mantiene con amigos. Es lo que se conoce como follamigos y es algo que tiene cosas buenas, pero también cosas malas, ventajas y desventajas. Hoy os explicamos qué es lo bueno y lo malo de tener una follamiga.

¿El sueño de todo hombre?

Dicho así parece el sueño de todo hombre: una persona con la que puedes mantener relaciones sexuales sin necesidad de compromiso, que suele ser lo que más asusta a aquellos que tardan más en madurar, o que simplemente no quieren ataduras. Por eso podemos decir que hay cosas positivas, que podrían ser las siguientes:

  • No hay compromiso y eso quiere decir que no tienes obligaciones: no tienes que quedar si no te apetece, no tienes que dar cuentas de dónde has estado, con quién ni cuando, no tienes que recordar las fechas, ni hacer regalos, ni discutir por cosas que no sabes muy bien a qué vienen.
  • Sirve como desahogo para épocas en las que no tienes pareja: porque hay personas que pasan mucho tiempo solas, sin pareja, por la razón que sea, pero eso no quita que tengan necesidades sexuales. Una persona follamiga puede servir para tener placer, y darlo, en esas épocas de soledad.
  • Es una amiga y no cualquiera que pasaba por ahí: y eso te hace tener la confianza para ir quedando, desquedando, y posibilita el ir conociendo qué le gusta más, qué menos, y que los dos disfrutéis cada vez más con el sexo.
  • Eso de quedar para follar da un morbo que no veas: que queréis que os diga. Vas a lo que vas, quedas para eso, para disfrutar, para que ese rato sea solo eso, y eso da mucho morbo.
  • Hay una mínima confianza y podéis hablar de lo que queréis: si queréis experimentar o hacer cosas diferentes, tenéis esa confianza para expresarlo y para hablar de sexo de manera más desenfadada que con una persona que acabas de conocer.
  • También puede haber sexo espontáneo: al ser amigos, puede suceder que en alguna situación coincidáis sin planearlo y acabe apareciendo la relación de tener sexo juntos de sorpresa, sin haberlo planeado, lo que lo hace aún más divertido.

A veces, quizás, podría ser... que aparecieran sentimientos

Lo malo de tener un follamigo es que a menos que los dos tengan muy claros los límites puede aparecer algo más y entonces haya un problema que puede llegar a ser serio. Vamos, que las desventajas podrían ser:

  • Que uno de los dos empiece a sentir algo por el otro y en vez de romper el acuerdo, siga adelante: esto hará que cada vez haya más sentimientos, que empiece a querer algo más, que trate de hablar más, de compartir inquietudes, deseos, ilusiones, pensamientos, y que empiece a crear la esperanza de formar una pareja con la otra persona.
  • Que aparezcan celos: si pasa el tiempo y no volvéis a quedar, si ves a tu follamiga con otro chico, o viceversa, si empiezas a sentirte mal porque querrías que solo mantuviera relaciones contigo...
  • Que la amistad que teníais se acabe estropeando por ello: porque quizás un día uno de los dos decida que el privilegio de "sexo y nada más" se acaba. No siempre puede continuarse la amistad sabiendo lo que pasó y que no volverá a pasar.
  • Que ella encuentre pareja: y automáticamente pierdas el privilegio de estar con ella y os sigáis viendo por vuestra condición de amigos.

Entonces, ¿qué hay que tener en cuenta para tener una follamiga?

Tener una follamiga

Para poder tener una follamiga y que la cosa no acabe mal hay que tener en cuenta algunas cosas... ella también las tendría que tener un poco claras, porque si no, mal vamos:

  • Que la relación se vaya a basar solo en mantener relaciones sexuales: para ello, vale la pena pensar un poco en la situación que te encuentras. ¿Estás buscando a alguien que te haga compañía porque te sientes solo y necesitas un poco de compañía o todo radica en pasárselo un poco bien? Porque si estás en la primera situación puedes acabar pillado por la otra persona.
  • Que no se lo sugieres porque te gusta un poco: o te lo sugiere y te gusta un poco. Si aceptas y ella te gusta como para una relación estable puedes acabar metido en el barro hasta las trancas. Teniendo relaciones con la chica que te gusta, esperando que vaya a más, sintiendo cada vez más, hasta que un buen día te dice que se ¡por fin tiene pareja!
  • Que no vais a hablar de vuestros problemas: esto tiene que ser como los amigos que se ven para hacer alguna actividad juntos y se preguntan "¿Todo bien?" y se responden "Todo bien". Claro que todos tenemos problemas, ilusiones, esperanzas e inquietudes, pero una follamiga no debería ser la persona con la que compartirlas porque lo más probable es que uno de los dos acabéis por empezar a sentir algo más.
  • Se empieza porque los dos queréis y se acaba cuando queráis: si las relaciones sexuales no son satisfactorias no tenéis que sentiros obligados a seguir adelante. Lo importante es disfrutar, y si no se disfruta, no hay razón para seguir quedando.
  • Que no sea una persona a la que ves muy, muy a menudo: porque sino os vais a ver hasta en la sopa y cuando todo acabe os seguiréis viendo.
  • Que puedas tener más follamigas, o que os podáis distanciar un tiempo: centrarte mucho en una persona puede hacer que acabéis sintiendo un poco de sensación de exclusividad. A veces vale la pena estar con alguna persona más para evitar los sentimientos por ambos lados, y para que los dos tengáis claro que no es más que un disfrutar un rato el uno con el otro. Hay follamigos que se ven una temporada, dejan de verse, y pasados los meses vuelven a quedar.

Fotos | iStock

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