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Cómo detectar una pareja tóxica

Cómo detectar una pareja tóxica
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Dice un antiguo dicho que "el amor es ciego", por aquello de que en ocasiones los integrantes de una pareja parecen no tener demasiado en común. Ese dicho debería continuar con un "y a veces, doloroso", porque cuando uno es joven sueña con estar con alguien que le haga feliz y al que hacer feliz y, en ocasiones, las relaciones no son como uno imagina, tornándose en difíciles, complicadas, peligrosas e incluso insoportables e incapacitantes.

Muchas acaban convirtiéndose en el ya famoso "ni contigo, ni sin ti", o en un "sin ti, imposible", que podría ser aún peor, todo por culpa de que una de las partes es una persona tóxica, o al menos lo es para su pareja. Por eso hoy, para que sepáis de qué hablamos, para que estéis sobre aviso y/o para que analicéis un poco vuestra propia relación, os vamos a explicar cómo detectar una pareja tóxica.

No tienen por qué ser todas, pero sí pueden ser unas cuantas

Las características de una persona tóxica son variables y, como sucede con cualquier veneno, su toxicidad depende de lo potente que sea como veneno y de la dosis que se administre. De igual modo, será más dañino cuanto mejor sea el olor o sabor, porque más se puede llegar a consumir, y dependerá también de la resistencia y estado de salud de la persona que lo consume.

Esto, extrapolado al mundo de las relaciones, viene a decir que una pareja será más tóxica cuanto más dañina resulte para la otra persona, cuanto más repita sus acciones, puede ser peor si es capaz de hacer daño con un buen envoltorio (si es una persona que a la par es cariñosa), y el deterioro que puede llegar a lograr depende además de la autoestima de la otra parte, de cuánto está dispuesta a aguantar y de cuánto acabe por creer que su pareja tiene razón en lo que dice o hace.

No hace falta que haga todo lo que decimos a continuación, pero sí pueden ser unas cuantas las características que le definen (o que una temporada sea más de una manera y otra temporada más de la otra):

No se alegra por tus logros

Durante los primeros meses, incluso años, todo es relativamente bonito, todo va bien, y ambos sois felices tal y como sois. A medida que pasa el tiempo, cada uno tenéis vuestras propias inquietudes y proyectos e intentáis sacarlos adelante. Con independencia de si los suyos tienen éxito o no (y será aún peor si los suyos no lo tienen), una pareja tóxica difícilmente se alegrará de tus logros. En todo caso expresará, envuelto en una broma y sentido del humor, que lo habría hecho igual o mejor de haber querido hacerlo, o que en realidad no era tan difícil. Con el paso del tiempo, ni siquiera se molestará en disimular o querer parecer gracioso. Simplemente seguirá diciendo que cualquiera puede hacer lo mismo que tú haces y que no hay razón para celebrar nada.

Son personas que no soportan la idea de ser inferior a su pareja en ningún sentido y por eso no valoran lo que hacen ni apoyan los nuevos proyectos e ideas.

Te hace sentir inferior, poco útil

Sin necesidad de hacerlo de manera muy continua o evidente, de vez en cuando te va soltando mensajes del tipo "esa idea es bastante absurda, no lograrás nada", "no sé qué te hace pensar que tú serás capaz de hacerlo", "no sé para qué lo intentas, si ya sabías que no lo ibas a conseguir", etc. Digamos que, continuando con el punto anterior, no solo no se alegra con tus éxitos, sino que aprovecha cualquier error para entonar el "te lo dije".

El objetivo es ir minando tu confianza poco a poco, haciéndote sentir cada vez más incapaz y más dependiente de sus juicios. Si al principio no necesitabas su opinión para hacer las cosas, acabarás casi pidiéndosela, creyendo que de verdad no eres capaz y que si lo hicieras como dice sí lo conseguirías. Con ello logra que cada vez tengas más dudas, que cada vez le des más la razón, con sus "ya te dije que no lo intentaras, que nunca me haces caso y mira..." y que cada vez le necesites más para dar cualquier paso.

Se comporta diferente en privado que en público

No lo hacen todas las parejas tóxicas, pero sí muchas. Puede suceder que en privado estéis más o menos bien y que en público aumente su potencial tóxico, ridiculizándote sutilmente para parecer más o mejor que tú, o puede suceder lo contrario, que en público se muestre de manera encantadora y que sea luego en casa cuando te dé su opinión sobre todo aquello que le ha parecido mal: "has sonreído demasiado o demasiado poco", "has mostrado excesiva simpatía o demasiado poca", etc. Todo ello ligado a la argumentación con la que te trate de convencer de por qué deberías haberlo hecho de otro modo: "si hubieras hablado más con Luis y menos con Víctor habrías conseguido que... y no habría parecido que..., pero como siempre intentas hacer las cosas a tu modo y no me haces caso, al final pasa lo que tiene que pasar, que has desperdiciado una ocasión perfecta para...".

Poco a poco se va convirtiendo en la persona que controla tus hilos, y poco a poco te vas haciendo consciente de su presencia, y de esos hilos, y tu comportamiento va dependiendo cada vez más de lo que espera y deja de esperar de ti... de hecho, acabas por hacer lo que espera que hagas incluso cuando no está delante.

Nunca te da la razón

¿Para qué? Dentro de su estrategia para seguir sobresaliendo, para seguir siendo mejor que tú, para seguir brillando, incapaz de lograrlo por sus propias capacidades, lo consigue a través de oscurecerte a ti. Hay dos maneras de lograr ser más blanco que el otro, sobresaliendo, logrando ser el más blanco de todos, o bien oscureciendo al resto: de este modo, aunque sea gris, será el más blanco de todos.

Pues las parejas tóxicas consiguen eso: ensombrecerte, oscurecerte, empequeñecerte, ocultar tus éxitos, para que ellos sean los que sobresalen. Por eso nunca te dará la razón, porque eso sería darte luz. Y aunque no la tenga, si hace falta, levantará la voz y encontrará la manera de hacerte daño para que al final optes por no discutir. Aunque sientas que tienes la razón, evitarás el debate para evitar la reacción y el dolor que te inflige al tratar de demostrarte tu equívoco.

Con el tiempo, hasta puede suceder que acabes por pensar que de verdad tiene razón.

Te juzga y critica de manera destructiva

Pareja tóxica

Porque todas las parejas tienen desavenencias, o discuten por cosas diversas, y esto es normal. Pero cuando entras a hablar del otro, de lo que hace o deja de hacer, de lo que dice o deja de decir, lo correcto, lo ideal, lo positivo y fructífero es decir las cosas de manera constructiva y, siempre que se pueda, desde el respeto y el cariño.

Una pareja tóxica puede juzgar y criticar de manera destructiva engalanando sus palabras al principio y no teniendo tanta consideración con el paso de los años: "¿De verdad te vas a poner esa ropa? Yo iría pensando que todos me miran", "de verdad, deja ya de intentar parecer amable con la gente... a nadie le importan los demás, ni tú ni nadie, así que no hay razón para seguir tratando de caerles bien", "no sé para qué pierdes tanto tiempo con esos, que no te aportan nada. Más te valdría dedicarte a cosas más útiles", "¿otra vez te has puesto a estudiar inglés? ¡Qué manía! Más tiempo perdido... para que luego lo pronuncies tan mal, que da hasta risa escucharte hablar".

Aprovecha tus debilidades para sacártelas cuando necesite (re)controlarte

Cada una de las frases anteriores tienen una respuesta en vuestra cabeza, seguramente... ("visto como me da la gana", "no intento ser amable, soy amable", "estoy con quien quiero y tú no tienes que decirme con quién sí ni con quién no", "aprendo inglés si me da la gana"), pero recordad que estamos hablando de la pareja. No es uno que pasa por la calle, te suelta lo que quiere y se queda tan contento. Hablamos de la persona que (en teoría) te ama y a la que amas. Nadie os obliga a estar juntos, pero lo estáis, y el tiempo y la confianza hace que la línea que divide la libertad de uno y la del otro esté tan borrosa que sea difícil diferenciar cuándo alguien se está pasando de la raya o cuándo se hace desde el amor que se le supone y es, por lo tanto, tolerable.

Es decir, hay parejas que no aguantarían que alguien les hablara así y hay otras que no solo lo aguantan, sino que les parece normal. Y más normal cuando algún día deciden rebotarse, explotar y contestar: "¡Aprendo inglés si me da la gana!" y entonces aprovecha tus debilidades para sacártelas en ese momento, con calma y desde el teórico cariño: "Bueno, haz lo que quieras... si yo solo lo digo por tu bien. Recuerda la otra vez, que dijiste que se te daba fatal y que era un dinero tirado. Ya son ganas de tirarlo otra vez, total para que seas incapaz de hablarlo mínimamente bien. O cuando quisiste aprender a hacer aquello otro, que te salió tan mal que daba hasta risa. O cuando te dio por cocinar... ¿cuándo se te ha dado a ti bien cocinar? Menos mal que no te dejé seguir con ese curso. A saber si no habrías quemado la cocina. Pero que yo te quiero, cariño, que si quieres hacerlo adelante. No es que nos sobre el dinero para pagar ahora un curso, pero si crees que puedes, no seré yo quien te quite esa ilusión".

Y así consigue que no solo no tengas ganas de estudiarlo, sino que además sientas que tiene razón y que jamás serás capaz de aprenderlo porque hay algo mal en ti que te impide aprender idiomas, o aprender a cocinar, o aprender a nada. Y así, cuando había una luz, una esperanza, cuando podías conseguir un poco de control de tu vida (de TU VIDA, no de la suya ni de la de nadie), no solo no lo consigues, sino que aún le cedes más terreno.

Consigue que te acabes comportando como espera de ti, en vez de como realmente eres

Y esto es lo que acaba pasando, que llega un momento en el que ya no sabes muy bien cómo actuar, y aunque tienes cierta iniciativa, tu mente está continuamente calculando los pasos a dar, y los pasos a no dar. Ya no eres tú. Ya no eres quien querías ser o quien podías ser, sino que eres quien crees que tienes que ser, a través de tu pareja. Te sabes incapaz, te sientes poco hábil, poco valiente y casi das las gracias por haber encontrado a una pareja que ha sabido verlo y que ha logrado evitar que sigas metiendo más la pata en tu vida... ¡a saber dónde estarías ahora de no ser por tu pareja!

Tus problemas no son importantes

Porque le pasó algo mucho peor o porque te recuerda que a mucha gente le ha pasado lo mismo. No mereces compasión, no mereces una atención desmesurada, no mereces ser el centro de atención, porque si lo eres ella, la pareja tóxica, deja de serlo. "Bueno, calma, eso le pasa a mucha gente y no se pone así", "a mí me pasó algo mucho peor y no recuerdo habérselo contado a tanta gente", "estas cosas las tiene que superar uno mismo sin molestar a los demás, que suficiente tiene cada uno con lo suyo". Y así entras en ese extraño y doloroso terreno en el que ya no tienes ni derecho a sentir lo que sientes.

Te echa la culpa de muchas (demasiadas) cosas

Parece que nada de lo que sucede en casa sea culpa suya. De hecho, es que parece que todo es culpa tuya, ya sea porque el problema se originó en un principio por algo que deberías haber hecho y no hiciste: "mira, ya he roto la lámpara por tu culpa; te dije que compráramos la que tenía forma cuadrada, y así no le habría dado un golpe", ya sea porque no le escuchaste: "ya decía yo que no me estabas escuchando, te dije que teníamos las humedades... ahora están las paredes fatal".

Vamos, que tu pareja tóxica nunca hace nada mal: eres tú quien hace que todo salga mal, directa o indirectamente.

Hay momentos en que es una pareja muy cariñosa

Pareja tóxica

Y por eso sigue contigo, porque hay momentos en que son personas muy cariñosas, que te dicen lo mucho que te quieren y lo felices que son contigo, y con esos momentos perdonas el control que ejercen sobre ti, que casi tengas que pedir permiso para salir de casa y que a veces te levanten la voz. Y además, les agradeces que te sigan queriendo y amando pese a tus imperfecciones y discapacidades, esas que ahora conoces gracias a que, con los años, ha ido descubriéndote por tu propio bien.

Fotos | iStock

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