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Cuidados para alargar la vida de nuestros zapatos

Cuidados para alargar la vida de nuestros zapatos
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Para que podamos sacar el máximo partido a nuestros zapatos, alargar su vida y llevarlos siempre impecables deberemos evitar el uso de un mismo par dos días seguidos y alternar, como mínimo, dos pares diferentes. De esta manera, les permitiremos que recuperen su forma original, y conseguiremos que la piel no pierda elasticidad.

Esta medida, impedirá que el sudor diario queme y agriete las fibras de la piel y la suela de cuero. En el caso de que el zapato se moje, debe secarse de forma natural, sin acercarlo a una fuente directa de calor (por ejemplo, un radiador). Para estos casos, es muy útil el pernito de madera (horma articulada) para que la piel no se contraiga y el zapato se deforme, y hacer uso del calzador para preservar el contrafuerte.

Lacordonnerieanglaise

La piel del calzado sólo conserva su suavidad, elasticidad y brillo si recibe los cuidados adecuados. La piel mal nutrida acaba secándose y quebrándose, principalmente en las zonas dónde se ejerce más flexión. Para alargar su vida, os recomendamos que les dediquéis unos minutos, cada dos semanas, para aplicarles un cuidado intensivo, y que no dejéis de frotarlos a diario con un paño de algodón para que recuperen su brillo original.

El primer paso para cuidar los zapatos de piel consiste en eliminar el polvo y los restos de cera con las ayuda de una esponja ligeramente húmeda y caliente prestando especial atención a los cantos. Luego, debemos aplicar el betún con un paño de algodón en pequeños movimientos circulares. Una vez el betún se haya secado - unos 25 minutos -, debemos retirar el excedente con un cepillo suave y darles brillo con la ayuda de un paño. En el caso de que necesitemos utilizar el zapato inmediatamente, tenemos que aplicar una segunda capa de betún. Para quienes quieran obtener un brillo superior, lo mejor es dejar reposar el zapato 24 horas antes de la segunda aplicación.

Travellerbrush Grande

Reglas de oro para el cuidado de los zapatos

  1. Primero, lavar los zapatos con una esponja humedecida en agua caliente. De esta forma, eliminaremos todas las impurezas y dilataremos los poros de la piel, para poder aplicar posteriormente una buena crema que la alimente.
  2. Hay que tener en cuenta que la piel es un producto de origen orgánico que para conservarse necesita nutrición. Estos nutrientes se encuentran en la crema líquida (no utilizar el betún en crema con aplicador, ya que deterioran la piel) que aplicaremos como primera capa durante dos minutos con un paño envuelto en los dedos.
  3. Dejamos secar la crema y, a continuación, cepillamos los zapatos con intensidad (con un cepillo duro) para obtener un brillo duradero.
  4. En el caso en el que deseemos usar el zapato de inmediato, conviene aplicar una última capa finísima de crema sólida con un paño envuelto en los dedos. Después, frotar suavemente con el paño hasta que rechinen de puro brillo.

Para conservar intactas sus cualidades es importante guardarlos con la horma articulada en su interior. Estas hormas están realizadas con madera de cedro, porque éste absorbe el sudor y hace que la piel se adapte de nuevo a su forma primitiva.

Por otra parte, las clásicas bolsas de franela que suelen venir con la caja donde compramos los zapatos los conservan con la humedad adecuada para que la piel siga suave y flexible, protegiendo su acabado, y es además imprescindible para evitar las rozaduras en el interior de la maleta cuando viajamos. Con la realización habitual de todos estos mimos, el zapato envejece con dignidad y puede llegar a durarnos hasta 15 años.

Fotos | LaCordonneriesAnglaise, Berluti

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