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Miradas indiscretas y falta de estilo

Miradas indiscretas y falta de estilo
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¿Qué busca Sofía Loren en el escote de Jayne Mansfield?, ¿se le habrá caído algo?, ¿estará haciendo alguna comparación?... El ser humano, por naturaleza, es indiscreto. La mayoría de las veces la falta de discreción es entendida como una carencia de estilo y educación. Tanto hombres como mujeres la practicamos a diario sin ningún tipo de reparo, lo peor es que las demás personas se dan cuenta de esta situación.

Nosotros, debemos demostrar lo contrario, quizá sea un acto natural mirarle el escote a una chica mientras viajamos en el metro o girarnos para mirar las pintas que lleva la persona con la que nos acabamos de cruzar. El caso, es que lo hacemos con mucha facilidad sin darnos cuenta quizá que no es ni correcto ni elegante.

Está claro que tampoco somos robots, tenemos sentimientos, somos curiosos y seguro que a todos nos gustaría tener una mirilla mágica para analizar a todas aquellas personas que quisiésemos, pero la realidad es otra y nuestro comportamiento también debería de cambiar. Aprender a controlarse en casa situación nos hará más elegantes y evitará que nos confundan con una máquina de rayos X.

Cuando nos presentan al alguien queda muy feo hacerle un chequeo visual mientras mantenemos la conversación con esa persona, lo mejor es mirarle a los ojos y entablar relajadamente el diálogo. Ya habrá otras ocasiones para verle esos zapatos que se ha comprado o lo que ha engordado desde la última vez que le vimos.

Ser discreto también conlleva un saber estar en el habla, por ejemplo, desvelar asuntos que nos han comentado en petit comitéa terceras personas, supone una falta de respeto, primero hacia la persona que nos ha confiado ese secreto y segundo la posibilidad de que perdamos confianza y respeto y no nos vuelvan a contar nada.

Además la discreción es una de las virtudes más valoradas en el trabajo. Los cotilleos y chismorreos no le importan a tu jefe, sólo denotan una falta de educación y de estilo que pueden jugar en tu contra a la hora de un ascenso o una renovación. De hecho hay empresas que exigen una máxima discreción a sus empleados, algo de suma importancia que no deben descuidar.

Aprender a controlarse está en nuestra mano. Una persona discreta es valorada de una manera notable.
Recuerda que el estilo y la elegancia no sólo se transmiten en un aspecto exterior determinado, si no que también se pueden marcar grandes diferencias en este sentido.

Foto | El blog del Lord Derfel, Ojos abiertos, El Confindencial
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