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Lo que dice de ti tu forma de estrechar la mano

Lo que dice de ti tu forma de estrechar la mano
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Solemos tener mucho cuidado con lo que decimos, sobre todo en las entrevistas de negocio. Medimos hasta la última coma de nuestras palabras pero, ¿qué pasa con nuestro lenguaje corporal? Pasa que decimos muchas más cosas de las que queremos, y no siempre juegan a nuestro favor.

La comunicación no verbal es una rama de la comunicación fascinante y relativamente poco estudiada pero que ejerce un importántisimo poder en nuestra vida cotidiana. Una cita famosa dentro de estos estudios dice, más o menos, que nos comunicamos y, a veces, usamos palabras. Transmitimos multitud de mensajes con gestos minúsculos que apenas duran un segundo, mensajes que una persona normal va aprendiendo a descifrar a lo largo de su vida.

Pero mientras, llega la hora de esa gran reunión que llevamos meses esperando y tememos dar un paso en falso. La primera en la frente: ¿qué dirá nuestro saludo de nosotros?

Una de las primeras cosas a tener en cuenta es quién está dentro y quién fuera. Sí, un poco a lo Barrio Sésamo. El que está dentro de la habitación es dueño del lugar, por así decirlo, y el que entra el intruso. Esto es importante porque va a determinar el resto del lenguaje corporal que utilizaréis sin saberlo. Si el que entra lo hace con demasiada confianza, puede dar al traste con la reunión. Aunque tampoco se trata de ir temblando. Simplemente déjate llevar porque tu cuerpo tiene interiorizado esos códigos. Por lo general, los españoles tenemos este aspecto dominado, aunque eso es materia de otro post.

saludo zapatero ibarretxe

En segundo lugar, el que avanza primero es el que por lo general controlará la situación, o al menos lo intentará. Demostrará su voluntad de dominio, algo que como veremos ahora es muy importante. Esto es divertido observarlo cuando un político recibe a otro, como por ejemplo en la foto, donde Zapatero recibe a Ibarretxe. Si os fijáis, no espera a que suba las escaleras sino que le ofrece la mano antes, de arriba a abajo. La direccionalidad es fundamental porque tenemos asumido que arriba es mejor que abajo. El que está arriba domina.

En segundo lugar, se distinguen muchos tipos de apretones de mano, aunque estos que os explico ahora son los más populares.

El primero sería el neutral, el seguro. Un apretón de manos normal, sin hacer demasiada fuerza ni demasiado poca, horizontalmente, sin que ninguno quede por encima del otro. Este es el bueno. Tiene que demostrar confianza pero no un exceso de fuerza física. En la foto de Zapatero con Ban Ki-Moon se observa un saludo de este tipo.

Luego tenemos el guante. En el guante, uno de los dos coloca la otra mano sobre la de quien saluda, de forma que tiene las dos manos ocupadas en el saludo. A mí este me recuerda a El Padrino, la verdad, y es una forma muy directa de demostrar que se pretende controlar la interacción. Normalmente, al que está en el otro lado no le gusta, así que es mejor evitarlo.

zapatero saluda ban ki moon

Hay otro también con nombre de película. Los anglosajones se refieren a él como el terminator, y es aquel en el que uno de los dos hace demasiada fuerza en el saludo. La inclinación hacia un lado, de forma que las manos queden paralelas al suelo, es también otra señal de dominio. En el lado opuesto tenemo el llamado pez muerto, y es aquel en el que uno apenas aprieta la mano que le dan, sino que la deja floja. Este indica inseguridad y normalmente crea cierta desconfianza entre las partes: a la hora de hacer negocios, nadie quiere sentir que está trabajando con un alma en pena sin energía.

Otra forma incorrecta de estrechar la mano a nuestro interlocutor es aquella en la que no damos la mano sino cuatro dedos, de forma que no queda palma con palma. Lo llaman el saludo de la reina, y normalemente el que da los cuatro dedos intenta quedar por encima de una forma un tanto torpe.

Como veis, sólo hay una forma correcta de dar un buen apretón de manos y es necesario practicar – no, no es broma – para producir el efecto que queremos. Pensad siempre que si vais preparados dominaréis la situación desde el principio, incluso aunque vuestro interlocutor demuestre en su saludo que prentende hacerlo él: vosotros ya tendréis una pista sobre sus intenciones incluso antes de comenzar a hablar.

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