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La falta de sueño no se recupera durmiendo más

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Sé que muchos de vosotros, cuando leen en las estadísticas que la media de horas de sueño necesarias para tener un ritmo de vida saludable es de unas 8-9 horas, se echa a reír como un descosido. ¿Por qué? Pues porque no todos disponemos de esas horas para dedicarlas a dormir y descansar. El estrés, el trabajo, el ajetreo… son factores que nos hacen imposible el estar metidos 8 horas en la cama.

¿Y qué es a lo que recurren muchos? A lo típico: ya descansaré el fin de semana y recuperaré horas de sueño. Pues bien, estamos bastante alejados de la realidad si lo que pretendemos es que los fin de semanas se conviertan en los días de entre semana que no hemos dormido lo que teníamos que haber dormido, porque el cuerpo no se termina de recuperar de esa falta de horas por mucho que durmamos los sábados y los domingos.

¿Curioso, verdad?

Se llama cansancio crónico y viene a ser algo como que el cuerpo va grabando en su “memoria” esas horas que nos faltan de sueño y las va acumulando. Por eso, cuando nos pegamos el maratón de las sábanas los fines de semanas, durante las primeras horas del día nuestro organismo está más activo y por eso no acusamos el cansancio que acumulamos poco a poco, y nos da la sensación que con descansar esas pocas horas nos sirve.

Pero a medida que va pasando el día, notamos como nuestros movimientos se hacen más pesados y lentos, nuestros reflejos decrecen y las respuestas que damos ante estímulos externos son mucho menos eficaces a la par que lentas e inefectivas. Efectivamente la falta de horas de sueño hace mella en nuestro cuerpo.

Y no solo eso, sino que además esos desajustes de horas de sueño repercuten en nuestro biorritmo. Se nos trastornan las horas de comidas, tenemos hambre cuando no deberíamos, sueño cuando en otras ocasiones estaríamos a pleno rendimiento e incluso las horas de ir al baño se ven totalmente trastocadas, con posibles insomnios, dolor de cabeza, nauseas, etc…

Conclusión: el planificar nuestras horas de sueño y de descanso no es ninguna tontería y porque un par de días durmamos menos de la cuenta no pasa absolutamente nada, pero tenemos que intentar que no se convierta en un hábito pues podría afectar a nuestro estado de salud.

Vía | Vitónica

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