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El hombre y las compras: ¿un matrimonio de conveniencia?

El hombre y las compras: ¿un matrimonio de conveniencia?
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Está claro que los hombres y las compras nunca fueron de la mano y menos en estos tiempos de crisis en los que compramos más por pura necesidad que por mero capricho. Tenemos que reconocerlo, a no ser que seamos unos apasionados de la moda y de las tendencias, ir de compras nos da más pereza que levantarnos temprano durante el fin de semana.

Y más pereza nos da si cabe ir de compras con nuestra novia o mujer. Seguro que más de uno se echa las manos a la cabeza cuando ella decide visitar la quinta tienda de la tarde. Y es que, ni con la mejor preparación psíquica y mental somos capaces de aguantar esa tortura. De ahí que la mitad de las veces optemos por quedarnos en casa viendo ese “interesante” y somnífero documental del National Geographic.

Pero algo está cambiando en los últimos años, en los que cada vez hay más hombres que deciden irse de compras. Un gran porcentaje lo hace porque necesita renovar esa americana, porque tiene una boda dentro de una semana o porque los calcetines que hay en casa no admiten más remiendos.

El otro porcentaje es el que realmente me interesa, el que poco a poco está creciendo a un ritmo vertiginoso.
Las motivaciones que nos mueven a salir a las tiendas son las mismas que arrastran a nuestra novia hasta el ZARA más cercano. De hecho, algunos hombres somos capaces de visitar varias veces a la semana la misma tienda, siempre hay algo nuevo que nos apetece ponernos y eso, amigos míos, es un fenómeno sociológico sin precedentes.

El consumo de moda ya no viene solamente provocado por una necesidad, hay cientos de factores que animan a la compra y que nos convierten en auténticos devoradores de colecciones de ropa, de complementos y de calzado. Muchos hombres ya no queremos tener sólo un par de zapatos para ir a la oficina, nos gusta tener algún modelo más y combinarlo con distintos looks. Lo mismo ocurre con las prendas exteriores y hasta con los relojes. Es más, que levante la mano el que tenga uno sólo…

No cabe duda que ellas no son las únicas que quieren estar sexys, elegantes y tener el último grito en bolsos. ¿A qué hombre no le gusta tener también ese color tan vistoso de jersey que ha salido esta temporada? o ese cinturón trenzado tan mono que vemos en ese escaparate y que nos dice “¡cómprame!”.

Está claro que algo ha cambiando, quizá siga sin gustarnos ir a ver trapitos con ella, esperarla en los pasillos de probadores y hacer esas interminables colas para pagar. Pero lo que es una realidad es que las compras y los hombres están dejando de ser un matrimonio de conveniencia para convertirse en dos amantes que pasean de la mano por las mejores calles comerciales de nuestra ciudad.

Foto | Planetalabanda

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