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Chicos, ¿y esa manía de disfrazaros de mujer en carnavales?

Chicos, ¿y esa manía de disfrazaros de mujer en carnavales?
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Se aproxima carnaval. Celebración que no tengo muy claro qué día exacto es porque no nací en Rio de Janeiro pero sé que es en febrero. De hecho, por la cantidad de fiestas de disfraces a las que me suelen invitar por estas fechas diría que es durante todo el mes. Y oye, no me quejo, al contrario que una amiga que a cada fiesta de disfraces que la invitan dice que ella se vestirá “de guapa”, a mi disfrazarme es algo que me divierte. De hecho, escribo este post con un montón de frutas en la cabeza en homenaje a Celia Cruz.

Lo malo de las fiestas de disfraces son los disfraces típicos o peor aún, las fiestas que son un completo aburrimiento. Para que no caigas en ninguna de las dos cosas hoy, en Trendencias Hombre: la vida es un carnaval.

Cómo organizar una fiesta y no morir en el intento

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Te ha tocado o has decidido ser el anfitrión. Por tu bien, espero que sea lo segundo. De ser lo primero seguro que tu pareja ha decidido hacer una fiesta en tu casa y tú te has enterado el día de antes, te compadezco. Si tú has decidido libremente organizar una fiesta de disfraces, aquí unas cuantas cosas que deberías saber.

Elegir una temática para la fiesta

Parecerá una tontería, pero la gente se estresa mucho a la hora de escoger un disfraz. Si se estresan a veces por qué ponerse para una entrevista de trabajo, ¿cómo no van a estresarse por esto que es mil veces más importante? Lo mejor que puedes hacer es acotar el tema de celebración para que la gente tenga más claro por dónde tirar. Algunos ejemplos de temas que pueden molar son:

  • Letras: No, hombre, no es que cada uno se disfrace de una letra, se trata de elegir una letra al azar y que todo el mundo tenga que llevar un disfraz que empiece por esa letra. Parece una chorrada, pero suelen ser fiestas muy divertidas donde la gente se estruja la cabeza por ser el más original. Por ejemplo, la T de Trendencias Hombre: puedes ir de Torero, de Truhan (que pena que no puedas ir también de Señor), de Tequila o de Thor. De lo que se te ocurra vaya.
  • Temáticas temporales: Manidas pero siempre triunfales. Fiesta de “Felices años 20”, fiesta de los 50 o fiesta de los fabulosos 80 (y me refiero a 1880, no a los malditos 1980).
  • Temáticas “culturetas”: Aquí la única premisa es que la temática que elijas le guste a alguien más que a ti. No me invites a una fiesta temática de Personajes de “100 años de soledad” porque es que ni Gabriel García Márquez iría a una fiesta asi. Pero “Tarantino” o “Series de Televisión” puede ser una temática guay. Aunque te advierto que a tu fiesta irán trece Walters White.
  • Temáticas abiertas: Como El bien y el mal, Instituto Americano (no me he atrevido a meter esta en culturetas pero debería tener más agallas) o Pronadores y supinadores.

Elegir una temática hará que la gente se anime, piense y cuchicheen entre ellos sobre sus posibles disfraces. En definitiva, que tendrás ganas de tu fiesta.

Mucho hielo

El hielo es el invitado que nunca debe faltar en una fiesta, esto lo sé porque soy una consumidora responsable de alcohol desde hace años. No hielo, no party. Asegúrate de tener una reserva suficiente como para poder alojar a una familia de esquimales.

Música maestro

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Pincha música divertida y para todos los gustos. Si has organizado un fiestón probablemente estés juntando a muchos grupos de gente. Así que intenta satisfacerlos a todos por igual. Un consejo vital es que pongas una valla eléctrica alrededor de tu iPod para que cuando la gente esté muy borracha no se acerque a poner canciones que solo a ellos les apetece escuchar.

El resto, amigos, es bastante parecido al resto de las fiestas, solo que la gente va disfrazada. No tengas alfombras, no seas tú el más borracho y prepara en el espejo la cara de chico bueno por si viene la policía.

Cómo ir a una fiesta de disfraces y no pasar desapercibido

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Admitámoslo, lo peor que puede suceder en una fiesta de disfraces es que nadie se acuerde de ti, ni de tu disfraz, ni de que estuviste allí. Tu disfraz dirá mucho de ti, podrá decir “soy un tío original e ingenioso”, “tengo una tara muy seria” o “soy un cuñao”, entre otras muchas cosas.

Evita disfrazarte de mujer, por favor te lo pido, que parece que llega el carnaval y los hombres os volvéis locos buscando pelucas, medias de rejilla y tacones baratos. Una mujer no es un disfraz, para empezar. Y menos “esa mujer” de la que os disfrazáis todos los tíos: ¿quién es esa mujer rubia de pelo alborotado con mini falda, tacones de plástico y maquillaje de escopeta de Homer? Yo te lo diré: esa rubia es un cuñado. Y antes de que os adelantéis: sí, el disfraz de *utilla también es algo muy típico de las mujeres y es igual de terrorífico.

También deberías evitar la costumbre de disfrazarte de algo que no sabes bien qué es. A este disfraz también se le llama "disfraz de última hora" y consiste en que un amigo te deje un gorro de lentejuelas, otro una boa y un tercero unas botas de cowboy. Para eso mejor ir normal con un cartel que diga "Soy una persona normal".

Está claro que con tiempo de sobra cualquiera puede hacerse un buen disfraz, pero sobre todo, con mucha imaginación: los mejores disfraces no tienen por qué haberte costado una pasta o haberle dedicado mil horas al disfraz (que a fin de cuentas, es para una fiesta, no un proyecto de final de máster). Piensa en lo sencillo que es quedar con un amigo, ponerse dos cascos e ir de Daft Punk, por ejemplo y ya te sales de la norma.

Pero amiguitos, lo mejor es que os estrujéis vosotros la cabeza, ¡es lo más divertido!

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