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Los bigotes para los gatos

Los bigotes para los gatos
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Una parte muy cruel de mí quería teminar el titular con "y las portuguesas", pero me he resistido. Sin embargo no me puedo resistir a sacar el bigote a la palestra y ganarme, de paso, tres o cuatro enemigos más.

A estas alturas ya habréis visto todos las fotos del nuevo look de Brad Pitt, que acompaña su neura de super papá con la imagen del padre made in América en los años setenta. Y es que sí, el troyano Pitt ha decidido que era una buena idea dejarse bigote.

Vamos a ignorar el hecho de que este hombre tiene, seguramente, varios asesores de imagen. Como mínimo uno. Y vamos a ignorar que dicho asesor de imagen le haya permitido salir así a la calle. Lo peor es que sólo puede tener una explicación: el bigote amenaza con volver a ponerse de moda.

freddy mercury bigote

No hablamos de barba con bigote, que suelen quedar bien. Hablamos de bigote solo. Solo, solito, solo. Sobre el labio, una fina línea de pelo que nace bajo la nariz y se extiende sobre los labios. A veces no tan fina.

En los últimos años han sido varios los intentos de volver a poner de moda el bigote. Viggo Mortensen ya lució uno poco después de triunfar con El Señor de los Anillos, uno que, en mi opinión, no le favorecía nada. Al menos nada en comparación con la barba que había llevado durante el rodaje y la promoción de la trilogía y que le hacía parecer un guerrero. El toque asalvajado, pero medido, de la barba de Mortensen era estupendo.

matt damon bigote
También Matt Damon tuvo que dejarse crecer uno en el rodaje de su última película - un inciso: anda que el pobre, entre el tripón y el bigote ya le pueden dar el Oscar -, y esto ha sido hace relativamente poco tiempo. A DiCaprio se le ha visto uno en la presentación de su última película, Revolutionary Road, en Reino Unido, y Orlando Bloom combinaba uno muy particular con una perilla en una noche de cena tranquila en Los Ángeles. ¿Tendremos que vivir una resurrección de esta tendencia?

Algunos asocian el bigote a la masculinidad y al poder, a la sensación de dominio y de señor que, en teoría, otorga a quien lo lleva. Parece ser que en el imaginario colectivo está grabada a fuego la imagen del patriarca, con su bigote, su puro, y su bata burdeos sentado delante de la chimenea. Esa sensación de poder, lejos de ser enfermiza, a muchos les aporta confianza y seguridad en sí mismos. Al fin y al cabo, ya hemos visto que se lo relaciona con la fuerza.

Sin embargo, el bigote es, probablemente, uno de los puntos más difíciles de medir y de domar. El riesgo de parecer un pardillazo o de estar tocado del ala son grandes, porque el bigote exportado a la calle desde las pasarelas o entra por la puerta grande, o no entra.

tom selleck bigote
Hubo décadas en las que estuvo de moda, como en los años cuarenta - cincuenta o luego más tarde entre los setenta y los ochenta. La mayoría de los iconos televisivos resoplaban masculinidad por todos los poros y, claro, entre tanto pelo un bigote era lo de menos: cejas, peinado y pecho iban a juego.

Sin embargo el macho cabrío ya no está de moda, y el bigote en caras tan impolutas, en las que todos los pelos se mantienen a raya, el bigote destaca. Más aún el tipo de corte por el que están optando la mayoría, que es tremendamente recto en los picos.

¿Será este nuevo boom una reacción al nuevo modelo de masculinidad, que ha perdido las señas de identidad propias de antes? Y vosotros, ¿os animáis?

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