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El misterioso mundo del pijama: por qué no te lo tiene que comprar tu madre

El misterioso mundo del pijama: por qué no te lo tiene que comprar tu madre
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Comprarse un pijama siendo chico no es cosa sencilla. En los últimos años han aparecido multitud de tiendas dedicadas a la ropa interior femenina pero, ¿qué pasa con vosotros? Pasa que la mayoría recurre a las grandes superficies a por el pijama de cuadros de padre de toda la vida de dios. Eso si recurren, que más de uno y más de dos prefiere dormir en plan comando.

Aunque eso está muy bien cuando uno duerme en casa, a veces toca pasar la noche fuera, y aunque durmamos solos en el cuarto es mejor no arriesgar. ¿Imagináis que gritan ¡fuego! durante la noche en la primera visita a casa de los suegros? El espectáculo sería gracioso. Así que al final termináis recurriendo al pijama que la abuela os regaló por Reyes en las Navidades de 1999, el de los arbolitos verdes con copitos de nieve. He ahí uno de los males endémicos de la población masculina que pretendo combatir a muerte desde esta pequeña tribuna que me han ofrecido: por qué los hombres deben comprarse su propia ropa interior.

Oh, sí, en el fondo os importa. Y si no es así, debería. ¿Qué cara pondrá ella (o él) cuando saquéis de la maleta el dichoso pijama de franela rojo? Será todo lo calentito que queráis, pero se llevaría consigo todo el romanticismo y rompería la atmósfera. Lo creáis o no, La Chica se terminará de construir una idea sobre vosotros a través de vuestra ropa interior y, aunque la pobre os pueda seguir queriendo, habréis pasado de ser el chico interesante, guapo y divertido al típico torpe gracioso. “Ains, qué mono”.

Peor aún lo tienen quienes eligen componer su propio pijama con camisetas viejas o de propaganda. Aquí os regalo un par de consejos sobre lo que nunca deberíais meter con vosotros en la cama:

  • Si no vale para salir a la calle, no vale para nada. Tal vez, sólo tal vez, si es una camiseta muy molona podamos hacer una excepción por su valor sentimental, pero sólo si vas a dormir solito. Así que o enmarcas tu camiseta de los Rolling o la pones para trapos. Es el ciclo de la vida. No te resistas.
  • ¿Publicidad? Sí, previo pago. Así que si Bar Paco no va a financiarte las cañas, deja esa camiseta donde debe estar. Sí, lo has adivinado: en el montón para trapos. Se admiten excepciones cuando se trate de campañas legendarias o la camiseta sea excepcionalmente bonita. Es decir, muy pocas excepciones.
  • Agujeros, no gracias. Si no sabes coser, a la basura. La moda de los agujeros en los pantalones es para los vaqueros, y tampoco es que sea ya el últlimo grito.

Prácticamente os he dejado sin opciones, pero no os preocupéis, porque en breve os prepararé un artículo con lo que, gracias a dios, sí que podéis acostar con vosotros. Y sin remordimientos.

Imagen | Flickr

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