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mascarilla

Imagino que mucho de vosotros no ha entrado en el maravilloso mundo del salón de estética. Pues ya estais tardando, chicos: no sólo flipareis con los resultados en vuestra piel sino también del efecto relajante que es para cuerpo-mente una limpieza de cutis.

Cuando esteis frente a frente con la esteticista, observará vuestra piel mientras hablais un poco y captará vuestras necesidades: falta de hidratación, poros abiertos, granitos y espinillas, etc. En base a esa información, empezará a trabajar y adecuará los distintos tipos de cosméticos.

Muy importante: hay que ir recién afeitado. No te preocupes por eso: si no has podido, muchos se afeitan in situ. Una vez instalado cómodamente y la musiquita sonando de fondo, te va a limpiar la piel primero con jabón facial o leche limpiadora, el tónico y luego con una buena crema exfoliante.

Lo creas o no, si estás relajado la piel acepta mejor los cuidados, más profundamente. Por esa razón, la limpieza incluye un masaje facial: te vas a quedar frito en cinco minutos y si quieres dormir, mejor. Mi esteticista es de las completas y el masaje es de cara y cuello: una delicia. Para aprovechar el tiempo, seguramente mientras realiza el masaje ha enchufado ya el vapor.

El vapor de agua sale de una máquina con brazo que lo expulsa hacia tu rostro. Su finalidad es dejar la piel húmeda y blanda para proceder a la estracción de los granos y espinillas sin que duela ni deje marca en la piel. Con la piel a punto de caramelo, y con la ayuda de un par de gasas, la esteticista irá repasando milímetro a milímetro todos los rincones de tu piel y extrayendo granitos: porquerías fuera.

Belex Sorisa

¿Has oído hablar de la alta frecuencia? Es uno de los aparatos profesionales para limpiezas de cutis que deja pasar un tipo de electricidad a través de un mango especial. Lo van pasando por toda la piel del rostro y su objetivo es volver a cerrar los poros una vez limpios. Este paso personalmente me da mucho yuyu pero intento aguantarme sin rechistar porque sé que para los poros es perfecto.

Siguiente paso: la mascarilla (hidratante, reafirmante, purificante: la que más te convenga). El truco de las mascarillas en cabina es que van acompañadas de un biológico: es una ampolla de líquido concentrado que mezclan con la mascarilla y que no venden en perfumerías. Es de uso sólo profesional. El resultado final es, por supuesto, de una calidad muy superior a la mascarilla que te haces en casa.

Cuando la mascarilla ha estado empapando la piel lo suficiente, cara y cuello, la retirará totalmente, puede que pase un guante húmedo y tibio para terminar con el tónico otra vez. Un fluído hidratante, algún consejo y ¡voilà!. Tu piel está más feliz que unas palmas. La sensación de plenitud se hace evidente al tacto y has aumentado mogollón la resistencia, calidad y aspecto de tu piel.

Si te digo que lo ideal es hacerse una limpieza cada 1-2 meses, no me tires tomates: es así. Otra cosa es que la mayoría de nosotros tenemos otras prioridades y obligaciones pero es el tiempo recomendable. Por cierto, que a mí ya me toca: que suerte que mi esteticista sea mi madre.

Fotos | Fotolia, Sorisa
En Mensencia | Diccionario para entender las cremas

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