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¿Quieres comer más sano? Apuntarte a la dieta flexitariana puede ser una opción
Nutrición

¿Quieres comer más sano? Apuntarte a la dieta flexitariana puede ser una opción

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Si en tu dieta faltan frutas, verduras y legumbres, sobran hamburguesas y carnes rojas y deseas de una vez y para siempre comer más sano, os proponemos una una opción: apuntarte a la dieta flexitariana.

¿En qué consiste la dieta flexitariana?

Aunque su nombre se asemeja a "dieta vegetariana" y la dieta flexitariana tiene sus similitudes con la misma, se trata de una opción más flexible. La dieta flexitariana sería como una dieta vegetariana flexible.

Comiendo más alimentos de origen vegetal, pero sin eliminar por completo las carnes de la dieta, podemos llevar a cabo la dieta flexitariana que nos incita a comer más de alimentos saludables que pueden estar ausentes o muy poco presentes en nuestra dieta y a reducir alimentos que no se requieren en grandes cantidades como por ejemplo, las carnes rojas.

Aunque es posible consumir carnes rojas, los flexitarianos optan con frecuencia por el pescado como fuente de proteína animal y siempre, la base de los platos son los alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas.

Si la dieta vegetariana te atrae pero te resulta muy estricta, la dieta flexitariana es una buena opción si quieres comer más sano.

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Las ventajas de la dieta flexitariana

Llevar una alimentación flexitariana puede ser una buena forma de introducir más alimentos sanos y reducir otros que no son necesarios a diario, pero además de ello, aquí tienes otras ventajas del flexitarianismo:

  • No hay restricciones ni prohibiciones, por lo que tendremos una alimentación flexible que fomenta una relación sana con la comida. Si tenemos deseos de comer carne la comeremos, mientras que si no lo deseamos podemos cuidar nuestra dieta elaborando platos predominantemente de origen vegetal.
  • Cuida el medio ambiente al reducir el consumo de carne y así, desestimar la producción ganadera que tanto puede influir en el efecto invernadero y el calentamiento global como ha sido probado. Sin embargo, tampoco rompe cadenas alimenticias ni sobreexplota el consumo agropecuario, pues reduciremos las carnes pero no las eliminaremos por completo.
  • No hay riesgo de carencias alimentarias, ya que como no eliminamos grupos enteros de alimentos como ocurre en el veganismo por ejemplo, podremos cubrir necesidades nutricionales con alimentos que antes consumíamos y que ahora, sólo hemos reducido su consumo.
  • Permite comer en sociedad, algo muy complejo cuando se lleva una alimentación vegetariana por ejemplo, ya que muchos de los platos elaborados fuera de casa incluyen productos de origen animal. Con la dieta flexitariana podemos comer lo que se nos presente en un evento o lo que deseamos en un restaurante y siempre tendremos más opciones para elegir.
  • Cuida la salud y forma física, pues una dieta flexitariana ofrece cantidades adecuadas de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes que no sólo nos cuidan por dentro sino también, por fuera.

Éstas son algunas ventajas de la dieta flexitariana por sobre la clásica dieta occidental que predomina hoy en día o por sobre la dieta vegetariana que muchos desearíamos escoger pero nos resulta estricta o compleja de llevar a cabo.

Dado que en la mesa habitual no deben faltar frutas y verduras, cereales integrales, legumbres y otros alimentos saludables, la dieta flexitariana puede ayudarnos a optimizar nuestra alimentación.

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Cómo apuntarte al flexitarianismo

Si la dieta flexitariana te resulta una buena opción para comer más sano y cuidar tu cuerpo, puedes comenzar desde ahora a seguir las bases de este tipo de alimentación.

Lo primero que debes hacer para apuntarte al flexitarianismo es reducir tu consumo de carnes en general: si actualmente eres un auténtico carnívoro y comes carnes rojas, blancas o pescado todos los días, puedes empezar dejando sólo un día sin carnes. Por ejemplo, el miércoles eliminas por completo las carnes y escoges platos a base de vegetales, legumbres o cereales integrales.

Además, puedes cambiar tus platos o la forma de cocinar los mismos de manera que en ellos predominen los vegetales y no las carnes. Así, si antes comías un chuletón con patatas asadas ahora podrás comer una ensalada templada de patatas y demás vegetales con pequeños trozos de carne o jamón.

Poco a poco podrás ir incrementando el número de días sin carne para llegar a ser un flexitariano principiante que no supera los 700 gramos de carne a la semana y que en el resto de los días, obtiene proteínas que sacian de huevos y lácteos por ejemplo.

Algunas ideas que pueden ayudarte a introducir más verduras y convertirte en flexitariano para comer más sano son sumar vegetales a guisados, elaborar hamburguesas o empanizados con legumbres, cereales y/o verduras varias, entre otras opciones más.

¿Te animas a intentarlo?

Bibliografía consultada | Renewable Energy, Volume 67, July 2014, Pages 90–96; EuroChoices, Volume 13, Issue 2, August 2014, Pages 40–45.
Imagen | iStock

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