Hidratos, proteínas y grasas, lo que debes saber (y II)

Hidratos, proteínas y grasas, lo que debes saber (y II)
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En la entrada anterior vimos de cerca como actuaban los hidratos en nuestro cuerpo, como, además de ser la energía principal con la que hacemos que nuestro organismo funcione y pueda entrenar intensamente, también, un exceso en su ingesta, podía transformarse en grasa. Así que ahora, en esta segunda entrada de lo que debes saber de los hidratos, proteínas y grasas, vamos a tratar de poner luz al mundo de las proteínas y de las grasas.

Proteinas

Digamos que es este macronutriente es el alimento del músculo, los ladrillos de nuestro cuerpo, y que como nota a tener siempre en cuenta, salvo excepciones puntualísimas, nunca se transforman en grasa. Los alimentos que son ricos en proteínas son siempre de origen animal como pueden ser ternera, pavo, pulpo, merluza, pollo, conejo, atún, huevos, soja, lácteos…Y como nota saber que el vegetal con más proteína es la avena, con 12 gr de proteína por cada 100 gr de producto.

Gracias a las proteínas nuestro organismo puede reconstruir los músculos, esto sucede cuando hemos ejercitado más de lo que está acostumbrado (roturas microscópicas de miofibrillas) y el organismo intenta mejorarlo para que la próxima vez no se produzca esta destrucción. Por ejemplo, imaginemos que el músculo es un dique de maderas y que las maderas están creadas con proteínas, si la corriente del río (ejercicio) arrastra unas cuantas maderas porque tiene más fuerza (intensidad) que lo habitual, al reconstruirlo lo que haríamos sería poner más madera de la que tenía para que la próxima vez que ocurra esté preparado.

Necesidad de proteína y exceso

La necesidad diaria de proteína viene dada por la necesidad que nuestros músculos tengan de ella, a más esfuerzo y trabajo necesario más proteína necesitan, por eso en los deportes como fitness y culturismo su ingesta es tan elevada, recomendándose hasta 2gr por kilogramo que pese la persona que lo realiza.

Como ya hemos puntualizado antes la proteína no se transforma en grasa (salvo que se coma más de 10 gr por kilo de peso) y por tanto, una vez asimilada, ese exceso no se almacena en el cuerpo y por tanto el cuerpo la elimina por la orina y las heces. Por consiguiente hay que tener en cuenta que una ingesta muy elevada de proteínas hace trabajar al hígado y los riñones un poco más, y no es bueno cambios abruptos en el nivel de ingesta, es mejor ir acostumbrándolo paulatinamente para no sufrir trastornos hepáticos.

Grasas

Este macronutrientre no se tiene que transformar en grasa puesto que ya lo es y por tanto se almacena siempre como tal, y se puede decir que es un combustible energético muy pobre para nuestro organismo (aunque sea el que más calorías nos da por gramo ingerido), es como hablar del diesel y el gasoil, la grasa es el diesel que se usa para momentos en los que no se necesita mucha energía, por ejemplo trotando, dando paseos o ejercitándose a un 65% de nuestro ritmo cardiaco máximo.

Hay tres tipos básicamente de grasa: las grasas insaturadas (que pueden ser monoinsaturadas o poliinsaturadas) que son grasas saludables; y las grasas saturadas que son grasas insaludables; y las grasas trans, que podemos decir que eran insaturadas que han pasado a ser saturadas, y que son las peores para el organismo.

Lo ideal es no es dejar de tomar toda la grasa, sino que hay que equilibrar la ingesta de las grasas saturadas con la ingesta de grasas insaturadas, sin excederse en la cantidad global de la ingesta, y por supuesto lo que sí hay que eliminar completamente es la ingesta de grasas trans, que son muy dañinas para la salud.

Las grasas “buenas” reducen el colesterol, ayudan a asimilar las proteínas, a proteger órganos vitales y ayudan a retrasar el catabolismo muscula. Algunos ejemplos son frutos secos, aceite de oliva, aceites de pescado, girasol, soja…Las grasas “malas” elevan el colesterol algunas son: bollería industrial, mantequillas, aceite de coco, aceite de cacahuete, crema de cacao, sebos, mantecas…

Cabe destacar la existencia de dos subtipos de grasas poliinsaturadas: las grasas omega 6 que se encuentran en las semillas de girasol, el germen de trigo, el sésamo, las nueces, la soja, el maíz y sus aceites; y las grasas omega 3 que se encuentran en varios pescados azules como el salmón, la caballa, el arenque o la trucha, y también en distintos frutos secos y aceites como las nueces, semillas de colza, semillas de soja, semillas de lino y sus aceites. Debemos saber básicamente que son muy necesarios para el crecimiento y el desarrollo, así como para mantener una buena salud.

Imagen | Wikimedia commons En Trendencias Hombre | Diez claves para estar en forma esta primavera

Via | Vitónica

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