
El verano ya se acerca y las ganas que tenemos todos por perder un par de kilos son inmensas, nos sobren o no nos sobren. Y es ahora cuando proliferan las dietas milagro, los remedios infalibles a la par que peligrosos y los timos de la estampita. Aunque algunos, que nos leen y que estarán cansados de que les repitamos que, en caso de querer resultados, se pongan en manos de especialistas o tengan paciencia, que nadie vende duros a dos pesetas, nos habrán hecho caso y estarán por el buen camino.
Y para todos lo que intentan llevar esta lucha de manera personal y autónoma, seguro que estos 5 consejos les van a venir bien si no los conocían. Porque si hay algo difícil en una dieta, es saber cuando, como y cuanto hay que comer, siendo esto último bastante difícil de acotar pues haciendo dieta a veces somos poco objetivos con las raciones y, o nos pasamos, o no llegamos.
- Bebe agua antes de la comida: no solo conseguiremos unos riñones de lujo sino que además tendremos lleno el estómago y nos saciaremos antes, por lo que no consumiremos tanto como podríamos hacer si lo tuviéramos vacío. Y si no queremos agua, la fruta, en especial la que tenga un alto contenido en agua (peras, sandia, melón…) puede venirnos de perlas para el caso.
- Comienza con una ensalada: la ensalada tiene pocas calorías y se tarda su tiempo en comerla porque hay que masticar mucho, esto hace que nos saciemos antes y que con pocas calorías sintamos que ya estamos satisfechos, evitando los atracones. De igual forma, el masticar mucho la comida nos ayudará no solo a calmar el apetito sino que, psicológicamente también nos llenamos y cubrimos esa sensación de consumir o ingerir alimentos.
- En el restaurante apuesta por las medias raciones si es que decides salir a comer fuera. La mayoría de los restaurantes suelen ser generosos con las raciones, así que si pedimos media, nos llenaremos, no saldremos empachados y con ello no cruzaremos el límite
- La clave está en comer más veces, pero menos cantidades: esta es una de las regla estrella de la dieta mediterránea, aumentar el número de comidas a 5-6 por día. Esto hará que en las comidas principales los niveles de glucosa no estén tan bajo y lleguemos con esa sensación de hambre tan grande.
- Y lo último y bien importante, no podemos esperar nunca a estar llenos. Cuando lleguemos a este punto ya no habrá vuelta atrás pues eso significará que efectivamente nos hemos pasado. Siempre viene bien quedarse con un poco (ojo, un poco he dicho) de hambre y no llegar a los extremos.
Veréis como teniendo en cuenta estas sugerencias, la comida no se hace tan tediosa como se les hace a algunos.
Vía | Vitónica
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