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¿Amante de la cerveza? Conoce los mitos y verdades de su consumo
Nutrición

¿Amante de la cerveza? Conoce los mitos y verdades de su consumo

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La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más consumidas y ello quizá se deba a su popularidad, su apetecible sabor y su fácil acceso, pero además, hay muchos mitos y verdades sobre su consumo que pueden influenciar su ingesta. Si eres amante de la cerveza debes conocer los siguientes datos:

Verdades sobre la cerveza

La cerveza no es una de las bebidas más populares sin fundamento alguno, sino que muchos de sus aspectos nutricionales e incluso de sus propiedades determinan la preferencia del consumidor por la misma.

Así, debemos decir que entre las verdades que escuchamos acerca de la cerveza se encuentran:

  • Es una de las bebidas alcohólicas con menos calorías y mejores nutrientes, pues como mostramos anteriormente, posee sólo 43 kcal por cada 100 ml y aporta minerales como el potasio o el magnesio además de vitaminas del complejo B y una mínima proporción de hidratos.
  • Es buena fuente de antioxidantes, ya que además de contener selenio posee variedad de compuestos fenólicos que pueden neutralizar radicales libres del oxígeno en nuestro cuerpo, tal como han demostrado científicos chinos. Además, se ha probado que dichos compuestos elevan en nuestro cuerpo la capacidad antioxidante, por lo que verdaderamente su consumo puede asociarse a beneficios.


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  • Mejora los niveles de colesterol, sobre todo, elevando el colesterol bueno o cardioprotector en el organismo cuando se consume en cantidades moderadas, según indico recientemente un estudio de la Universidad de Pensilvania.
  • Su consumo moderado beneficia el corazón, precisamente debido a su contenido en potasio y en antioxidantes y a su efecto sobre el colesterol. De hecho, una investigación presentada este año en el Congreso de Enfermedades Cardiovasculares, señala que el consumo diario y moderado de cerveza reduce marcadores inflamatorios que benefician la salud del corazón.

Éstas son algunas verdades sobre la cerveza, que por cierto, hablan muy bien de ella, y pueden ser la causa de su alto consumo junto a su agradable sabor.

Mitos sobre la cerveza

Más allá de sus verdades, encontramos a nuestro alrededor variedad de mitos sobre la cerveza que es preciso conocer y desmentir para favorecer el consumo adecuado de esta bebida.

Por ejemplo:

  • Su ingesta ayuda a perder peso debido a que posee Xantohumol, un compuesto que en roedores se asoció a menor peso corporal. Sin embargo, el alcohol aporta calorías, puede evitar la quema de grasas y según se ha probado, incrementa señales de hambre y apetito por lo que nos incentiva a comer más. Todo esto nos lleva a pensar que su consumo difícilmente nos ayude a perder peso.
  • Favorece la hidratación si se consume después del entrenamiento. Se cree ello por su aporte de agua, potasio e hidratos de carbono. Sin embargo, no podemos fiarnos de los estudios que proponen beber cerveza para hidratarnos después del ejercicio. La misma por aportar alcohol no resulta una bebida de reposición que nos ayude a recuperarnos o a mejorar el nivel de hidratación del cuerpo, sino todo lo contrario.


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  • Puede consumirse en mayores proporciones que otras bebidas alcohólicas, creencia que se fundamenta en los beneficios y buenos nutrientes que aporta la cerveza. No obstante, como toda bebida alcohólica debe ser ingerida con moderación y su ración recomendada es de 14 unidades semanales, es decir, no más de 2 vasos de cerveza al día. De hecho, esta cuota se ha reducido hace aproximadamente un año, pues antes era de 21 unidades semanales.
  • Su ingesta provoca la tan odiada "barriga cervecera". Se trata de un mito que ya hemos desmentido hace tiempo, porque en realidad, como cualquier otro alimento o bebida alcohólica, la cerveza no provoca barriga excepto que se consuma en exceso.

Estos son los mitos o falsas creencias sobre la cerveza que es preciso que conozcas si eres amante de esta bebida, pues un consumo moderado y en lo posible ocasional, no generará problemas de salud sino que puede beneficiarnos.

Por el contrario, su ingesta en exceso o en momentos pocos adecuados como por ejemplo, después del entrenamiento, sería desaconsejable e incluso contraproducente.

Bibliografía consultada | Food Chemistry, Volume 119, Issue 3, 1 April 2010, Pages 1150–1158; The Journal of Nutritional Biochemistry, Volume 11, Issue 2, February 2000, Pages 76–80; PennState University.
Imagen | iStock

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