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Protocolo apertura del champán y copas

El otro día aprendimos qué champán degustar en cada ocasión y a qué temperatura se debe tomar, hoy, en esta nueva entrega del protocolo del champán, descubriremos cómo abrirlo y en qué copas servirlo, que no es cuestión de acertar en la elección de un champán, mantenerlo a la temperatura perfecta y luego verterlo en una copa de plástico agarrándolo del cuello.

Cómo abrir una botella de champán

En contra de lo que el imaginario popular postula, las botellas de cava y champán no deben abrirse haciendo saltar el corcho lo más lejos posible, golpeando en el techo y las paredes, sino todo lo contrario. Debe ser una apertura sencilla, aunque elegante y no falta de una interesante ceremonia.

Esta ceremonia comienza con la armonización de la temperatura, que consiste en voltear lenta y suavemente la botella para que la parte del champán situada en el cuello, fuera de la cubitera, se mezcle con el del cuerpo. Esta maniobra hay que hacerla lentamente, ya que no queremos sorpresas desagradables al abrirlo.

Apertura del champán

Con la temperatura homogeneizada, procedemos a retirar el envoltorio metálico y el bozal, el armazón metálico que evita que el corcho salga disparado. Liberado el corcho, llega el momento más importante, abrir la botella. Para ello debemos sujetarla por la base con una mano, apretar el tapón con el pulgar de la otra mano y hacer girar la botella —no el corcho— hasta que éste queda liberado como por arte de magia, con el clásico silbido, el memorable ¡Pop! y una ligera nube de vapor.

Siempre debemos sostener la botella por la base y nunca por el cuerpo, para que no se caliente. Si el corcho se resistiera, podemos ayudarnos de unas pinzas de champán, que nos permitirán sujetarlo con firmeza mientras giramos la botella. En casos de máxima tragedia, como cuando el corcho se rompe, no queda más remedio que recurrir al sacacorchos. Si el corcho estaba muy deteriorado, es posible que el champán de la botella se hubiera echado a perder, así que conviene degustarlo con cautela.

El Sabrage del champán

Sabrage del champán - 1

Abrir las botellas de champán con un sable y un gesto certero, en eso se resume la técnica del Sabrage, cuyo origen se remonta a los oficiales napoleónicos, que celebraban la victoria desenvainando su sable para descorchar una botella de champán. Puede parecer que sea necesaria mucha fuerza, pero en realidad es una cuestión más de maña.

A diferencia de la apertura tradicional, una vez retirado el envoltorio metálico, para el Sabrage conviene dejar el bozal puesto, aunque ligeramente aflojado. Después debemos localizar la costura del vidrio en el cuello, y fijarnos en el lugar en el que se une con el gollete, que es el punto debil de la botella. Ahí es donde asestaremos el certero golpe.

Llega el momento de la verdad. Conviene no olvidar que la clave está en la precisión, no en la fuerza. Cogemos ahora la botella por el fondo con la mano izquierda (salvo que seamos zurdos), con el pulgar en el hueco de la base, y la inclinamos entre 60º y 45º. Alzamos nuestro sable, preferiblemente corto, con la otra mano, y lo situamos con el filo mirando hacia nosotros, ya que la apertura se realiza con la parte sin afilar de la hoja.

Sabrage del champán - 2

Antes de dar el golpe definitivo, deslizamos el sable por el cuello arriba y abajo un par de veces, un poco por apuntar bien y otro tanto por generar expectación, y de un golpe seco en el anillo del gollete, justo a la altura de la costura, descorchamos la botella. Podemos dejar correr algo de champán antes de enderezarla, para que al hacerlo no nos manche el traje.

Aunque así contado pueda parecer fácil, es necesaria bastante práctica, y nunca está de más establecer un perímetro de seguridad, ya que debido a la presión del gas, el corcho puede salir disparado hasta a 40 kilómetros por hora; no querremos dejarle un ojo a la virulé a nuestra suegra o, peor aún, a un futuro inversor. Tampoco desmerece recordar que ahora la botella está descabezada, y que a pesar de que el corte no deja ninguna esquirla de cristal, si puede producir un arañazo.

Las copas adecuadas para el champán

Copas adecuadas para el champán

De un tiempo a esta parte ha quedado claro que la copa adecuada para el champán es la flauta, ya que concentra los aromas y evita que pierda efervescencia, desterrando casi al olvido a la clásica copa ancha, sobre la que recae la leyenda de que fue moldeada en el seno de Madame de Pompadour, favorita de Luis XV. No obstante, hay otros matices a tener en cuenta, amén de que para ciertas ocasiones puede resultar más elegante recuperar esta vieja copa, la más auténtica históricamente hablando.

Sobre el material de las copas poco hay que decir. El plástico está terminantemente prohibido, siendo preferible el cristal sobre el vidrio, aunque ambos se aceptan. También son preferibles las copas transparentes, sin demasiadas florituras ni decoraciones en metales preciosos, ya que impiden apreciar la belleza del líquido como es debido.

Igualmente, no conviene utilizar flautas de cuerpo demasiado alto, ya que las burbujas pueden perder su finura inflándose en el recorrido, amén de que se pierde cierto encanto al tener que servirla en dos veces. Las copas de vino, especialmente las de tulipa, un poco más afiladas que las de vino clásicas, aunque menos elegantes, son también adecuadas para la degustación del champán.

Cómo sostener la copa

Como sostener una copa

Esta es otra norma del protocolo que siempre conviene dejar clara. La copa se sostiene por la base, nunca por el cuerpo, para no calentar el champán, una norma que también se aplica en los vinos. En el caso de las copas anchas, se deben sujetar por los bordes para evitar posibles derrames.

En cuanto al lavado y guarda de las copas, éste se debe hacer con agua caliente sin detergente alguno, ya que puede impedir la formación de burbujas. Después se deben secar con un trapo de algodón y guardar en un lugar ventilado —no en una vitrina cerrada— boca arriba y con la boca tapada para evitar que entre polvo. Es importante que una copa esté limpia y sin marcas de dedos, de nuevo un impedimento que disminuye la efervescencia del champán.

Con estas recomendaciones cerramos este capítulo del protocolo del champán sobre su apertura y las copas adecuadas. Confío en que estos consejos os sirvan de ayuda para la próxima vez que degusteis esta delicia burbujeante. El próximo día nos adentraremos en los secretos de su servicio y conservación.

Vía | G.H. MUMM
En Trendencias Hombre | Protocolo del champán: cuándo, dónde y cómo servirlo

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