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isabeli fontana victoria's secret 2012

Esto sí que es un ángel y no el Cupido ese.

En apenas dos días es San Valentín, festividad del amor y el romanticismo por antonomasia. Ay amigos, pero no todo son rosas e hipercalóricos bombones… Si tras leer el titulo de este post, te has animado a leerlo, casi seguro eres como yo: SOLTERO. Sí, compañero, si tú también odias a los angelitos que tiran flechas, si te dan arcadas cada vez que te cruzas con un escaparate repleto de corazones o si has querido matar a todos y cada uno de los editores de Trendencias Hombre que han publicado un post de sugerencias para San Valentín, entonces eres de los míos. ¡Bienvenido a este post!

Que nadie te engañe, compañero. Estar soltero no es nada malo. Al contrario, hay muchos emparejados que echan de menos nuestro estado sentimental. Pero por muy claro que tengamos esto, San Valentín está dispuesto a hacernos dudar hasta ponernos contra las cuerdas. Es el día perfecto para echar de menos a aquella ex novia del pueblo de tus padres, a aquella otra que te dejó por uno de su gimnasio o, seamos francos, a aquella que te mandó al carajo harta de no poder utilizar sombrero.

Pero no estoy aquí para tirarte de las orejas, sino para todo lo contrario. Quiero ayudarte. Quiero que seas fuerte. Quiero que, no solo sobrevivas, sino que salgas victorioso de este 14 de febrero. ¿Cómo? Pues aquí van algunos consejos.

En primer lugar, tómalo como un día normal. Al fin y al cabo lo es. Tienes que ir a trabajar como el resto de días y, cuando salgas, no es mal plan que te pases por el gimnasio. Te ayudará a soltar toda la adrenalina acumulada después de ver pasar cinco ramos de rosas rojas por la oficina. Sí, la gente sigue siendo así de típica a estas alturas de la vida.

No te olvides de borrar los números de teléfono de tus ex. No de todas, solo de aquellas que hicieron fabada asturiana con tu corazón. Y, ojo, no vale memorizar. Es muy posible que en un momento de bajón sientas la tentación de llamarlas o hasta de mandarles unas rosas. “Ya que ha venido el de Interflora a la oficina, aprovecho el viaje“, pensarás. Error. Nada de rosas. No se las merecen.

En cambio, es un día perfecto para hacerte un autoregalito. Porque vale que no te quiere nadie (forever alone), pero tú sí te quieres. Y mucho. Mucho. Mucho. Y teniendo en cuenta que te vas a ahorrar una pasta en flores, joyas, cenas, ropa interior y champagne, pues qué mejor que invertir una parte de ese dinero en un capricho para ti mismo. Quién sabe, lo mismo es la excusa perfecta para comprarte el iPad. Nunca lo olvides: lo de un hombre y su iPad sí que es amor verdadero y del que dura toda la vida.

En cualquier caso, va a llegar el temido momento de la cena. El peor de toda la empalagosa jornada. Ese instante en el que todos tus colegas estarán con sus churris de velada romántica y que, con casi total seguridad, va a terminar con una caída entera del Imperio Romano. En este punto sería muy fácil recurrir a una amiga con derecho, pero no. Aquí lo valiente, lo realmente meritorio es sobrevivir por uno mismo. Eso sí, esto no nos impide recurrir a Youtube.

¿Y qué hay en Youtube? Los desfiles de Victoria’s Secret. Eso sí que son ángeles y no el retrasado mental de Cupido. Creas una lista de reproducción, programas los desfiles de los últimos cinco años y ale, a verlos en bucle. Creerás estar en el mismísimo cielo.

Acompaña semejante visión con tu cena favorita (sí, ese día se permiten los hidratos y las grasas hasta de noche) y, ya que estamos, cálzate un Pink Gin de los que decía mi compi Minue. Si es perfecto para San Valentín es porque emborracha, así que duro con él. Y si no suerte efecto, directamente a por una botella de tequila. Ojo, no pretendo fomentar el alcoholismo, ni mucho menos, pero esa noche habrá que sacar la artillería pesada.

Cuando te hartes, si eso es posible, de Victoria’s Secret, empieza con la trilogía de ‘El Padrino‘ (Julia Roberts está prohibidísima). Muerte, sangre, venganza… ¡Y cero romanticismo! Darás gracias a todos los dioses del Universo por estar más solo que la una.

Y así, borracho, con el cuerpo lleno de grasas saturadas, con la líbido por las nubes gracias a los angelitos victorianos y con ganas de meter una cabeza de caballo en la cama de tu ex, vete a dormir la mona, que el viernes hay que trabajar.

¡Ánimo, compañero!

Imagen | Gtres
En Trendencias Hombre | Especial San Valentín

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