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Sin barriga

Barriguita cervecera, curva de la felicidad… por mas que intenten darle nombres simpáticos el exceso de grasa en la zona abdominal no sólo resulta antiestético para muchos si no que puede acarrear graves problemas de salud, como hipertensión, diabetes o riesgo de infarto.

Una buena alimentación y las prácticas deportivas que te proponemos hoy en nuestro especial cuerpo en forma te ayudarán a reducirla.

Abdominales sí, pero no para empezar

Un error muy extendido cuando queremos empezar a perder tripa es pensar que lo conseguiremos realizando múltiples sesiones de abdominales que convertirán la grasa en músculo, pero esto no funciona así. Primero hay que eliminar la grasa mediante ejercicio aeróbico y después empezar a tonificar y fortalecer el músculo.

Una vez en marcha entonces sí los abdominales contribuyen al gasto calórico, aumentan nuestro metabolismo basal y nos servirán de refuerzo para endurecer la zona y acercarnos cada día más a un vientre liso.

Es importante trabajar tanto el músculo recto mayor del abdomen como los oblicuos, en la guía de ejercicios abdominales que están actualmente publicando nuestros compañeros de Vitónica encontraréis una gran variedad de los mismos con vídeos y explicaciones detalladas de como realizarlos correctamente.

¡Ah! y teniendo siempre en cuenta que hay que dejar descansar los músculos, así que no es recomendable practicarlos todos los días.

Natación

El ejercicio aeróbico no puede faltar

La grasa es así, le gusta acumularse en partes determinadas de nuestro cuerpo pero cuando llega la hora de irse no hay manera de echarla por zonas, así que para eliminar la que se ha instalado en la barriga no queda más remedio que empezar a quemar en general la que sobra y para eso nada mejor que practicar ejercicio aeróbico.

Salir a correr
, spinning, elíptica, steps, saltar a la comba, natación, jugar a tenis o caminar a paso ligero son algunas de las actividades que nos ayudarán a perder peso y en consecuencia también volumen en la región abdominal.

Como siempre es aconsejable ir avanzando de forma progresiva, con 3 o 4 sesiones a la semana, de entre 30 y 50 minutos para empezar será suficiente, así que mejor elegir de entrada un ejercicio aeróbico de baja intensidad que nos permita aguantar ese tiempo mínimo sin problemas.

Flexiones, sentadillas y otras ayudas

Si algo envidio en los hombres es que en general tienen mucho más facilidad que las mujeres para realizar flexiones. No voy a ponerme a relatar las penosas dificultades que me supone hacer pequeños avances en este tema, pero si espero que sepáis aprovechar esta ventaja ya que además de trabajar pectorales y brazos es un ejercicio que contribuye a fortalecer el abdomen.

La mejor forma de que nos resulten útiles para trabajar esta zona es mantenernos muy rectos pero sin perder la postura de flexiones de pectorales habitual y echar los hombros ligeramente hacia atrás, separándolos lo más que podamos del cuello, mientras contraemos glúteos y vientre al subir y bajar.

Hay muchos otros ejercicios de musculación donde también intervienen los abdominales como las sentadillas, en las que debemos probar hasta dar con la apertura de piernas adecuada en la que notemos que se tensa más la tripa.

En general todas las prácticas que necesitan que mantegamos estable el cuerpo nos servirán como complemento del ejercicio aeróbico y las abdominales mientras trabajamos a la vez otros grupos de músculos, lo cual nunca está de más.

¿Preparados para el cambio? A llegado el momento de decirle a esa barriga ¡Adiós!

Foto | Istolethetv | VarsityLife
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