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frutos de karité

Esos frutos que ves en la foto se les llama nueces de karité en África, su país de origen. Crecen en el árbol de karité, considerado sagrado, y por esa razón no se recogen más que los que caen en el suelo, nunca de sus ramas. Las propiedades cosméticas de la manteca de karité son varias y os voy a desvelar sus secretos.

Se cogen las nueces peladas, se hacen hervir, se tritura y amasa todo concienzudamente y de ahí se obtiene la pasta tipo mantequilla: la manteca de karité. Se utiliza mucho en cosmética y quiero puntualizar que en este post os hablo de las maravillas del karité puro, 100% natural sin ningún aditivo.

Es grasa vegetal pura. La mejor calidad proviene de los árboles de Burkina Fasso, Costa de Marfil, Malí y Sudán. No huele ni sabe a nada y es un emoliente fantástico para la piel. Ya os veo venir: ¿grasa para cuidados cosméticos masculinos? Codos, talones, labios cortados, ...

Mujeres amasando manteca de karité

Propiedades cosméticas de la manteca de karité

Este producto milagroso es para pieles secas y deshidratadas, también para pieles sensibles, pero es un producto que debéis considerar como concentrado. Por favor, que a nadie se le ocurra aplicárselo en la cara a destajo. Ni que sea pescador u obrero de la construcción en Siberia y tenga la piel estropeada (claro que en esos sitios, tampoco le haría ningún mal).

Emoliente quiere decir suavizante, reparador, antigrietas de la piel, devuelve la elasticidad a las pieles secas en un tiempo récord. Es hidratante y, por su grasa, actúa de forma antideshidratante (minimiza que el agua de la piel salga: ya que la hemos hidratado, que podamos conservar ese agua dentro).

Una de las propiedades más útiles es su gran poder de regeneración: la piel estropeada renace. Ahora verás que la puedes utilizar para una docena y media de necesidades cotidianas.

Manteca karité de L'Occitane

Modo de utilización

Cuando digo manteca espero que penseis en algo blanco, espeso, extragraso, extrapringoso porque lo es. Para que puedas extenderlo bien y veas todo lo que cunde (mucho muchísimo), coges una mínima cantidad de manteca en la mano y la frotas: con la temperaura corporal y la fricción contra la piel verás que se reblandece tanto que obtienes en segundos una emulsión sedosa. Lista para aplicarla. ¿Dónde? Sigue leyendo, por favor.

Los mil y un usos del karité puro

Hay tantos usos que os los voy a enumerar de carrerilla, así sin más. Como regenerante, es perfecta para los labios, incluso los secos y cortados en mil grietas, como las manos esas de leñador que están tiesas de lo mal cuidadas. Esas pequeñas cicatrices que tardan tanto en desaparecer: manteca de karité.

Para los codos secos (que abundan y no debería ser así), los talones de los pies, para reblandecer las cutículas y facilitar la manicura. ¿Alguien tiene eccema o úlceras? También sirve. Y para las estrías, esas líneas que salen en la piel cuando aumentas de peso demasiado rápido: nalgas, muslos, abdomen. Recordad que es reparadora y cicatrizante. Puedes usarla si tienes psoriasis o dermis escamosas.

Muchas personas lo usan para el pelo seco, a modo de mascarilla capilar: te envuelves el pelo con el karité, toalla durante 20-30 minutos y lo lavas. Muy suave aunque sólo recomendado para pelo seco.

Una utilidad que vas a poder comprobar muy pronto: protege las zonas más sensibles de la piel contra las quemaduras solares (la grasa aísla la piel del exterior) y, al mismo tiempo, si te has quemado ya su acción reparadora te ayuda a bajar la inflamación.

ojo al latex

Contraindicaciones

La manteca de karité contiene látex natural y aunque es en una proporción pequeña, los que seais alérgicos debeis ser precavidos: antes de utilizarla es muy conveniente que la apliqueis en una pequeña zona de vuestra piel para comprobar que no reacciona. No sólo con el producto en estado puro sino también en cosméticos que lo contengan en su fórmula, por si las moscas.

En cuanto al precio, no os sorprendais si la relación cantidad/precio os desilusiona pero, como he dicho antes, es un producto bueno, concentrado, natural y sin perfume: eso es calidad y la calidad se paga. La manteca de karité que conozco es la de la marca L’Occitane (foto arriba) y, para probarla, existe un envase pequeñito de 8 ml. que cuesta 5 euros. Si te gusta, luego puedes adquirir la lata grande de 150 ml. por 27 euros.

Foto | L’Occitane, Fotolia
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