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La manía de morderse las uñas

Más de uno va a confesarlo y no sabía que su manía o vicio de morderse las uñas se llama onicofagia. La palabreja proviene del griego: onyx (uña) y phagein (comer). Es una manía que procuramos evitar por razones estéticas pero que nos debería llamar la atención por su trasfondo de estrés, nervios o ansiedad.

Porque si te comes las uñas por aburrimiento, búscate un hobbie o cálmate con una buena bolsa de pipas (están buenas y son saludables mientras que las uñas no saben a nada y, por muy limpias que las lleves, estás engullendo al mismo tiempo la porquería que se acumula ahí durante el día.

Yo solía morderme las uñas de pequeña pero esa época terminó por insistencia de mi madre: yo ya nací con nervios en los bolsillos pero es que mi madre es más testaruda que yo. Y me hizo un buen favor.

Y es que esa manía onicofágica suele aparecer en edades tempranas y, si no se corta de raíz, va a convivir con el propio mordedor de uñas muchos años. Al final, las uñas son la válvula de escape de ese sentimiento que no se llega a controlar y ojalá crecieran más deprisa para poder morderlas a gusto de nuevo.

Las uñas mordidas son uñas débiles y frágiles, propensas a romperse con facilidad y disminuye mucho su crecimiento. Pero, cuando decidas morder regaliz en vez de tus uñas (o arregles el problema que te lleva a morderlas), verás que tras un tiempo de descanso volverán a ser las de antes. Mientras tanto, usar un endurecedor de uñas es una buena ayuda.

En unos pocos días os hablaré de algunos trucos que pueden ayudaros a dejar esa manía. Es totalmente controlable buscando la motivación necesaria aunque una ayuda nunca viene mal.

Foto | Listropolis
Vía | Revista La Guía.com
En Mensencia | Te presento a tu uña

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