Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Afeitarse es una rutina diaria y de lo más mundana para muchos hombres – no es mi caso yo soy más de barba o bigote y rara veces me afeito del todo, me voy de lo más aniñado – se puede convertir en todo un acto de lujo y de cierto sibaritismo (teniendo en cuanta los tiempos que corren) si uno se va a una barbería tradicional y se pone en manos de un barbero profesional.
Tengo que reconocer que sólo lo he hecho una vez en mi vida, y fue en Londres. Un día paseando por uno de mis barrios preferidos, me topé con una barbería clásica ubicada en plena ‘The City’ (el corazón ejecutivo de la ciudad, muy cerca de la estación de Liverpool Street). Tenía una entrevista importante de trabajo, y pensé por qué no probar. El puesto por cierto me lo dieron, no sé si mi perfecto afeitado influyó en la elección o no, pero yo salí feliz….
Un indio afincado en la capital británica, regenta desde hace años un local, que según me contó, llevaba abierto más de cien de años. Y ciertamente fue toda una experiencia, aunque al principio sí lo reconozco llegué a sentir miedo, cuando vi esa cuchilla tan afilada. Su maña y precisión, más el masaje facial post afeitado, fueron convincentes y muy agradables. El resultado final fue impecable, una piel lisa y suave como la de un bebé. Una pena que no recuerde el nombre.
Leer más