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Los sastres de Savile Row ven peligrar su negocio por la invasión de Abercrombie & Fitch

Los sastres de Savile Row ven peligrar su negocio por la invasión de Abercrombie & Fitch
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Las aperturas de nuevas tiendas de la firma Abercrombie & Fitch siempre son muy comentadas. Por un lado, los amantes del estilo y del buen vestir se pronuncian a favor de esta marca, pero por el otro, tenemos a un amplio grupo de chicos que no creen en la política de esta firma, tan sumamente obsesionada con los cuerpos perfectos y que no duda en rechazar a cualquier persona que no se ajuste a su ‘política de belleza’.

Por si este tema no fuera suficientemente controvertido, la apertura de un nuevo local de Abercrombie & Fitch en Savile Row (Londres) está levantando ampollas entre los sastres de esta conocida calle por creer que llenarán el lujoso distrito de un tipo de público que para nada conviene a su selecta clientela.

Para poneros en situación, Savile Row es una de las mecas de la elegancia europea. Sus tiendas de sastres tradicionales ingleses tienen un concepto de la moda totalmente opuesto al que puede tener una cadena americana, y su clientela, compuesta por príncipes, actores y políticos, no creo que sepan lo que es H&M.

Por todo esto, los sastres ingleses de Savile Row se han declarado muy descontentos con la apertura de esta tienda en su misma calle. Se niegan a compartir acera con una marca americana que, según ellos, va a llenar la calle de turistas y estudiantes ruidosos que van a incomodar a su clientela. Puedo entender lo que dicen, pero las formas no son las correctas.

No es lo mismo manifestarse en contra de la tienda porque acapararán parte de su clientela (cosa que no se va a producir, pero que sería entendible si ello les preocupara) que criticarla porque llenará la calle de chusma contraria a las personas para las que diseñan. No sé vosotros, pero yo, que ya de por sí no me gusta la política de Abercrombie & Fitch, ahora me desencanto aún más escuchando estas declaraciones de los sastres de Savile Row.

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La apertura de nuevos locales de Abercrombie & Fitch siempre son muy sonados por la legión de hombres musculados y sin camiseta que hay en su puerta esperando recibirte. También es conocida porque, una vez inaugurados, los chicos que te atienden en su interior son apuestos modelos que no dudan en enseñar ‘sin querer’ sus boxers o sus pectorales para crear un ambiente agradable y favorecer las compras. No quiero parecer un puritano (nada más lejos de la realidad) porque me escandalice ver el borde de unos calzoncillos o unos músculos (ya estamos todos acostumbrados a ver estas cosas en la calle, porque es lo que se lleva entre los jóvenes). Lo que no me gusta es que sea esto lo que les exija la marca para hacer más venta. ¿Cómo os sentiríais si os exigiesen un físico perfecto para trabajar en una tienda, además de mostrar vuestros encantos al cliente?

Puede que muchos me digáis que no es algo nuevo. Los telefonistas deben tener una voz bonita, los recepcionistas una amabilidad especial y los dependientes de tienda una cara bonita para hacer ver lo bien que queda la ropa en ellos. Pero precisamente de eso es de lo que me quejo, de que una persona tenga que decidir dónde trabajar según el cuerpo o la voz que tenga, sin contar para nada otros factores. Esta queja no va limitada, aunque sí está suscitada, a Abercrombie & Fitch.

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París, Londres o Madrid son algunas de las tiendas europeas en las que la marca ya tiene asentado su poder. No quiero ponerme tremendista, porque bien cierto es que estas exigencias de Abercrombie & Fitch suceden en todas las marcas, tanto low-cost como high-cost, pero no he podido evitar dar mi opinión al respecto.

Volviendo al tema de los sastres, ¿qué queréis que os diga? Me parece igual de mal que Abercrombie & Fitch exija modelos para sus tiendas como que los sastres se quejen de ellos por atraer a personas que ‘espanten’ con su presencia al actor de turno que vaya a su tienda. Al final, se trata de discriminar personas por cómo son o por lo que tienen y esta sólo es una de la innumerables pruebas con las que cuenta el mundo de la moda.

No me da ninguna pena que los sastres pierdan la exclusividad de su calle porque haya abierto un Abercrombie entre tantas sastrerías, lo cual no quiere decir que me guste lo que hace Abercrombie para conseguir más ventas. He dicho.

¿Qué piensas tú?

Foto | ABC
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